Una mejoría en cuarentena

El Madrid responde a las críticas con una victoria frente a un Levante sin oposición. Bale hizo los dos goles.

Gareth Bale celebra con sus compañeros el segundo gol que le marcó ayer al Levante.

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ROBERTO MORALES | MADRID
León

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El fútbol reapareció en el estadio Santiago Bernabéu gracias al croata Luka Modric, que cambió la cara de un Real Madrid que con media hora de brillantez convirtió los silbidos en aplausos gracias a su actitud y los goles del galés Gareth Bale ante un Levante superado (2-0).

El Real Madrid plasmó en el terreno de juego la fórmula para levantarse de la lona y recuperar una dosis de autoestima antes de un Clásico decisivo en el Camp Nou. Actitud, sacrificio, brillantez con balón, presión al rival.

El Levante no tuvo opciones de nada. El croata mejora a todos. De inicio provocó que el balón deje de quemar en los pies y mete una marcha más al fútbol que permite a los tres de arriba tener mayor protagonismo.

Entre la desesperada búsqueda de gol de Cristiano Ronaldo apareció Bale con ganas de tapar bocas. A las malas ha sido junto a Iker Casillas, ayer protegido de los silbidos con la suplencia, el futbolista más señalado por la afición.

Mantuvo Ancelotti el 4-3-3 y el galés brilló como nunca en la derecha. Control, giro de cuerpo y disparo al que no llegó por milímetros Cristiano para abrir el duelo.

Era el guión que caía sobre un Levante superado en todas las facetas del juego que se limitó a intentar mantenerse en pie ante las oleadas blancas. El Real Madrid acababa todas las jugadas y cuando perdía balón recuperaba con rapidez. Era fruto de una presión inexistente hasta ayer. Lo valoró la afición madridista que aplaudía la nueva cara tras el amago de infarto en octavos de Liga de Campeones. Instalado en campo rival, el partido fue un ataque continuo de su equipo.

Bale encontró una autopista en la derecha. Lanzaba carreras y desmarques, se asociaba con todos y encontró, nueve partidos después, el premio del gol. Una chilena de Cristiano la sacó Navarro bajo palos y el balón cayó al galés que lo colocó en la escuadra. Su celebración mostró la rabia contenida. Se tapó los oídos como protesta a los silbidos de otros días y lanzó una patada al banderín de córner.

El tanto no calmó las ganas de renacer de los jugadores madridistas. Cristiano seguía con su pelea en la definición.

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El físico dio para media hora de alta intensidad. Retrocedió metros el Real Madrid para que el Levante tomase un poco de aire, siempre sin peligro con Keylor Navas como un espectador más. A cinco minutos del descanso Carvajal sorprendía, pase atrás con Cristiano llegando libre de marca y chutando a gol. Cuando el portugués lo celebraba se dio cuenta de que su disparo no iba a puerta y lo había desviado a gol Bale. Con el 2-0, el Madrid seteó, pensando ya en la ‘final’ contra el Barcelona en el Camp Nou.