FUTBOL
Entre la magia y el equilibrio
El Clásico Barça-Madrid será un duelo entre el letal tridente ofensivo que ambos pueden poner en escena y el talento en el medio del campo

El delantero luso, Cristiano Ronaldo, durante un entrenamiento con el Real Madrid
Independientemente del carácter determinante que interpreta el tridente ofensivo de ambos equipos, es en la zona ancha, donde el clásico suele empezar a definir las posibilidades de cada uno. En los últimos tiempos ha sido el medio del campo el auténtico motor del Barcelona. El que empezó a marcar diferencias. El acaparador de un balón que manejó a su antojo. En la etapa de Pep Guardiola, cuando el conjunto azulgrana implantó su absolutismo, nadie fue capaz de discutir la pelota a Xavi, Iniesta y Sergio Busquets.
Es poco probable que Busquets, lesionado, llegue a tiempo y en condiciones al clásico del sábado. Xavi, presa de la edad, ha perdido relevancia. Su participación ha sido testimonial de la mano de Luis Enrique. Iniesta, a pesar de las rotaciones, es siempre fijo a la hora de la verdad.
El argentino Javier Mascherano dará un paso al frente sobre el terreno de juego. Volverá a su lugar natural para completar la medular azulgrana junto al internacional manchego y el croata Ivan Rakitic, clave en la mejoría y el asentamiento del Barcelona.
Carlo Ancelotti apresura su tiempo para engrasar la maquinaria blanca. Apenas ha podido oxigenar al alemán Kroos, excesivo en minutos a causa de las bajas que han erigido en indiscutible al talentoso Isco Alarcón. Luka Modric está de vuelta. Llega a tiempo el croata. Su baja ha sido clave en el bajón que el equipo blanco no ha podido disimular.
Un obsesivo control de balón azulgrana frente a la insistente búsqueda del equilibrio blanco. El peso está en el centro del campo. Rakitic ha hecho valer su peso y el Barcelona lo ha notado. El fichaje más relevante después de Luis Suárez del club catalán se ha hecho básico en el once del técnico asturiano, que le mandó a la reserva en el choque de la primera vuela, en el Santiago Bernabeu, donde contempló la primera derrota del curso.
Entonces, Luis Enrique dudaba entre recuperar la condición de preponderante de Xavi o conceder definitivamente los galones al balcánico. Coincidió aquello con el buen nivel del veterano español, que en los partidos previos al primer clásico dio síntomas de ostentar aún su mejor aspecto.
Aún ahora Xavi Hernández garantiza el balón. La posesión y el ritmo. Pero da la sensación de ir con el paso cambiado cuando el once requiere el acelerón en la transición que ha pretendido el actual entrenador culé. La edad ha dejado al capitán para determinados momentos.No pretende Luis Enrique una posesión enfermiza. Un balón eterno. Y en eso Rakitic ha cumplido a la perfección sus deseos. Determinante en la velocidad de ejecución fue clave su asalto a la titularidad para acumular victorias y arribar a la cima de la liga.
Del otro lado, ha dado aire al Real Madrid Isco, liberado estos días en algunos asuntos con la vuelta del anhelado Modric.