Verdades como puños
Con deportividad
A estas alturas de temporada presenciar partidos de los que hacen afición es difícil que se produzcan, porque la máxima es el resultado y la obtención de puntos para ir aumentando el casillero, en definitiva el resultado es lo que realmente importa. La única recompensa que tiene valor es la consecución de la victoria.
La diferencia de calidad y puntos en la clasificación no son garantía para lograr los tres puntos en disputa. Cada partido es diferente y son muchas las causas y factores que intervienen en el desarrollo del juego. Todo tiene su análisis y más cuando es el factor humano el que interviene, para posteriormente sacar conclusiones totalmente reales.
Las buenas o malas sensaciones dependen del estado de ánimo en cada momento. La perseverancia, entrega y el saber que hacer en ciertas situaciones son bazas claves y eficaces, para salir airosos en el devenir de la temporada. La autoestima, confianza y la ilusión deben ser factores a desarrollar en lo que resta de competición, para demostrar la credibilidad del propio equipo.
Dentro del mundo futbolístico nada está escrito por lo que las diferencias de presupuesto, plantilla y estar mejor situado en la tabla clasificatoria no te garantizan, ni te dan derecho a ganar partidos. Las emociones y sobre todo las sorpresas en esta época, suelen estar a la orden del día que hacen interesante para muchos conjuntos, la parte final de la temporada.
En estas últimas jornadas, muchos de los equipos deben aprovechar las oportunidades para concluir con éxito los deberes, porque si se dejan pasar el no depender de si mismo, te puede llevar a no cumplir con el objetivo final. Las cuentas de la lechera empiezan a funcionar, y cada jornada que pasa la calculadora no para de «echar humo» variando el resultado, que para unos puede servir y para otros los decimales se quedan cortos. A partir de ahora solo vale ganar y en algunos casos hasta rezar.