Plata de ley para Roberto Aláiz
El pupilo de Villacorta demuestra su solvencia en los 3.000 obstáculos dominando parte de la prueba para hacerse con el segundo peldaño del podio y el pasaporte a Pekín. Martos se lleva la gloria.
Aláiz supera un obstáculo con Martos en cuarta posición. Los dos lions subieron al podio.
Roberto Aláiz volvió a demostrar su condición de valor seguro en el atletismo español. El pupilo de José Enrique Villacorta, quellegaba con la mejor marca de los participantes a Castellón y el reto de acabar entre los tres primeros para asegurarse su presencia en el Mundial de Pekín a finales de este mes, demostró que en las citas importantes no se amilana.
Rober fue precisamente el encargado de dinamitar una carrera en la que hasta cinco atletas se jugaban mucho, entre ellos su compañeros en los ‘lions’ Sebas Martos. Nada menos que estar en el Mundial. Y por eso ninguno economizó fuerzas. Tampoco Carro y García que llegaban como las principales amenazas para los dos atletas entrenados por Villacorta.
Y para evitar problemas nada mejor que pasar al ataque. Y así lo hizo Aláiz, el dorsal a seguir por todos, que en apenas unos metros empezaba a liderar la carrera. Su poderosa zancada y la fiabilidad a la hora de superar los obstáculos pe permitieron ir eliminando a rivales y de paso llevar al resto de ‘gallos’ a una situación de máximo desgaste.
Sebas Martos, García y Carro también buscaron su oportunidad lo que llevó al grupo a una situación en la que cada metro se disputaba como si fuera el decisivo. Junto a ellos el marroquí Ezzaydouny que no contaba para el Nacional pero que también contribuía a poner una marcha más elevada a la prueba llevaron a esta a una situación en la que todo iba a decidirse en el tramo final. Tal vez en las dos últimas vueltas. Y así fue. Precisamente en ese escenario los dos ‘lions’ Aláiz y Martos, demostraban ser los más fuertes. Entre ellos y Ezzaydouny iban a jugarse la victoria una vez que el resto de rivales cedían unos metros vitales. Tras la última curva quedaba por decidir si Aláiz o Martos iban a cruzar la meta en primer o segundo lugar. Los dos amigos se miraron uno a otro. Lo importante estaba ya conseguido, el salvoconducto al Mundial. La medalla era importante pero no vital. Y ahí Sebas Martos lograba llevarse el gato al agua por delante de un Aláiz que una vez más repetía en el podio. Esta vez era con la plata pero daba lo mismo. Porque el que le había superado era su amigo.