Diario de León

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El Athletic ruge con el cañón de Aduriz

Los leones conquistan un título 31 años después y frustran el sueño culé de obtener el segundo ‘sextete’ de su historia.

Los jugadores del Athletic Club celebran con el trofeo la consecución de la Supercopa de España.

Los jugadores del Athletic Club celebran con el trofeo la consecución de la Supercopa de España.

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CRISTIAN REINO | BARCELONA
León

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Tres décadas después el Athletic podrá disfrutar de un título. El equipo de Valverde hizo buena la ventaja del partido de ida (4-0) y tras empatar a un gol en el Camp Nou (1-1), el cuadro vizcaíno levantó un título 31 años después. Los leones conquistaron la Supercopa de España y de paso frustraron el sueño culé de obtener el segundo ‘sextete’ de su historia. El Barça de Luis Enrique ya no podrá emular la gesta del plantel de Guardiola que maravilló al mundo hace seis años, ganándolo todo, pero sí podrá intentar pasar a los anales del fútbol como el otro FC Barcelona de las cinco copas, en este caso en un mismo año.

Valverde sabía lo que tenía que hacer: presión, encerrar a Messi, perder tiempo, y de vez en cuando coger aire lanzando alguna contra. Para una remontada de este calibre cuenta casi más lo mental que lo futbolístico. Es cuestión de encontrar el momento y buscar la sorpresa. Por ello, el Barça salió a encerrar al Athletic. Metió velocidad, presión, empuje desde el inicio y la apuesta surtió efecto en seguida. Luis Suárez en el minuto 5 y sobre todo Piqué, en la jugada siguiente al estrellar la pelota en el larguero, pudieron batir a Iraizoz. El cuadro catalán ansiaba el golpe de efecto tempranero que disparara los nervios vizcaínos. Juego, dinamismo, ocasiones... El equipo de Luis Enrique no era el de San Mamés, aunque no culminaba. Esta vez, el técnico asturiano no reservó nada y alineó el mejor once que tiene en la actualidad. Bravo sustituyó a Ter Stegen, la defensa fue la titular, el centro del campo, también, y el tridente lo formaron Pedro, Messi y Suárez. Era la noche ideal para quemar las naves azulgranas.

Frente a la velocidad azulgrana los bilbaínos trataban de no encerrarse, adelantaban la defensa y cerraban a Messi preparándole emboscadas de hasta tres jugadores cada vez que recibía. Hasta que en el 43 Messi le puso picante a la Supercopa. Rakitic decidió variar el ataque y, en lugar de buscar el pase, para entrar combinando en paredes, centró, a ver qué encontraba, casi a la desesperada, porque de manera ortodoxa los azulgrana no acababan de tenerlo claro. Suárez la bajó perfecta con el pecho y Messi no tuvo más que empujarla por debajo de Iraizoz. El Barça se quería aferrar al tanto del argentino.

Tras el descanso, Valverde realizó un movimiento importante: adelantó la presión de sus hombres, para sorprender a un equipo azulgrana que quería salir a tumba abierta. El ‘Txingurri’ sabía que los primeros minutos de la segunda parte eran decisivos: si su equipo recibía un gol del Barça, la final se ponía cuesta arriba y parar a Messi, Suárez y compañía cuando están lanzados es mucho más complicado. La presión fue efectiva y neutralizó el juego culé. En el 56, la final vivió uno de sus momentos clave. Piqué protestó un claro fuera de juego de Aduriz que el asistente no vio y Carballo mandó al central barcelonés a la ducha. Después, Aduriz, el mejor de la final, con cuatro goles en total, cazó un balón suelto y puso la guinda rojiblanca. El Athletic se proclamó justo campeón.

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