fútbol. primera división
Una chiquillada desluce al Barça
El Getafe considera una «falta de respeto» la celebración de ‘halloween’ de los azulgrana.
Los jugadores del Barça, disfrazados en el estadio del Getafe.
El Barça jugó en Getafe uno de los partidos más serios de la presente temporada, al nivel de sus mejores actuaciones de la pasada campaña, cuando conquistó el triplete. Mandó, presionó, combinó, apenas concedió ocasiones y no perdonó las más claras que tuvo.
El 0-2 en el Coliseum Alfonso Pérez Muñoz fue corto para el juego realizado por un equipo que tuvo en Sergi Roberto a su inesperada estrella. Pero lo que ocurrió después del partido impedirá que se hable de un equipo que ya sabe vivir sin Messi y que parece estar llegando a su mejor momento justo a las puertas del clásico ante el Madrid del 21 de noviembre. La celebración inoportuna de la fiesta de Halloween en los vestuarios del estadio madrileño por parte de la mayoría de jugadores se calculó mal e hirió la sensibilidad de los futbolistas del Getafe tras su derrota.
Son jóvenes, con ganas de divertirse y de hacer una broma a los periodistas para que se encarguen de darle una resonancia universal. Hasta ahí se puede ser más o menos comprensivo, aunque con tanto disfraz y maquillaje se olvidaron de comparecer ante los medios de comunicación en la zona mixta. Y sus palabras deportivas también tienen un alcance mundial que no se produjo. El problema fue la irrupción, quizás por el desconocimiento de las instalaciones, en la sala de prensa, cuando Víctor Rodríguez, centrocampista local que curiosamente jugó con Jordi Alba en el fútbol base azulgrana, todavía estaba atendiendo a los medios de comunicación. «Es una falta de respeto. Yo me voy», dijo mientras volvía a su vestuario, con los jugadores del Barça ya saltando por ahí camino de la zona mixta, posiblemente el sitio en el que querían dar la nota simpática. Pero se les fue de las manos. Incluso algunos agentes de la seguridad local placaron a algún futbolista creyendo que eran aficionados intrusos y pasados de vueltas. Solucionado el malentendido, se les dejó completar la gracia. «Es una falta de respeto. Yo no lo haría nunca y no lo veo correcto», comentó Lacen.
Luego ya posaron en grupo en la jardinera del aeropuerto y mostraron sus fotografías de la transformación en el vestuario en terroríficos protagonistas de la noche de Halloween. Ese era el sitio para hacer unas risas y no las entrañas del estadio del Getafe, pero nadie supo medir una situación que tapa el partidazo del Barça.