Primeros gallos de la temporada
Miriam Marcos, Nerea Lorenzo y Mónica Matía, junto a Ibán Sánchez por doble partida y los hermanos Cabero, vencedores en la III Liga, con Miriam y ‘Caberín’ como campeones absolutos.

Campeonas y campeones de la III Liga con sus trofeos, tras el corro final celebrado en el Palacio. A. B.
A. Barreñada | León
Tercera Liga de Campeones «León Cuna del Parlamentarismo, completada en la tarde del domingo en el Palacio municipal de Deportes de la Avenida Sáenz de Miera, con el corro final, en el que, en poco más de hora y media, se disputaban los veintitrés combates (uno menos de los previstos fue necesario), con Antonio Getino como árbitro principal, Avelino García auxiliar y crono.
Intercaladas las luchas masculina y femenina (al objeto de permitir un mínimo descanso a los participantes), el primero de los combates los resolvía por dos enteras a cero Ibán Sánchez ante Javier Oblanca. El de Barrillos comenzaba una tarde grande.
Seguiría la final directa de ligeros femenina en la Que Miriam Marcos se impuso a una de las más jóvenes y valiosas: Laura Fierro. La de Cerulleda consiguió anotar media caída ante la histórica campeona de Montejos.
Historia comenzó a hacer otra de las jóvenes, Nerea Lorenzo, que se hizo con el título de medios tras su pelea con Luzma Carcedo, primera clasificada en fase regular, pero muy obligada por el ajuste de peso para este combate decisivo, con calambres musculares, sin menoscabo de la calidad de su gran rival, la que se haría merecedora al premio especial a la «luchadora más deportiva», muy cerca de ella en puntuación la propia Luzma. Esas puntuaciones salían del, aún difícil, inmejorable juicio de los cuatro veteranos (Berto el de Prioro, Eloy el de Campohermoso, Mariano el de Barrillos e Iván el de Valdefresno), que concedieron el otro especial en lucha femenina, el de «mejor luchadora», a Miriam Marcos.
Quedaba por resolver el peso superior de las luchadoras, donde llegaron con total igualdad Mónica Matía y María Rubiera. La igualdad continuó hasta el último momento, hasta los segundos de tiempo añadido necesario al que puso límite media caída de oro de la «mejor leonesa de Palencia». A ella, tras de Nerea (ambas por 2-0), le ganaba Miriam el título de «Campeona absoluta».
Ibán había ganado primer combate de la tarde; la final de ligeros masculina se la iba a luchar el campeón de 2015, David Acevedo, que se impuso en uno de los combates esperado como guapo y librado como tal: el del «Filín» con Adrián Rodríguez, el luchador «revelación» de La Sobarriba. Cayó Adri, pero supo superar la pugna por el tercer puesto ante veterano de excepción, Javier Oblanca. La final, dos enteras a cero para el de Barrillos de Curueño, con su título el pase a disputa del peso siguiente, conforme a sistema de la Liga.
Ahí, en medios, Víctor Llamazares mandó en los primeros agarres con «Puro» González. La segunda semifinal para Ibán con Diego Arce. Tal como diría con nobleza el campeón del Curueño «cualquiera de los dos la pudo ganar»; fue para él, y le daba paso al combate decisivo con Víctor Llamazares, retomando duelos de los de máximo interés librados hace dos temporadas en el primer peso. Venció Ibán por dos enteras a una. Se ganó el paso a otra categoría más; su cara, como tantas veces, marcada por la brega, su voluntad de gran luchador en uno de sus mejores momentos.
De los mejores de Jesús María Cabero se ha podido disfrutar en este trofeo, y en la final de ayer, lo fueron de nuevo: insuperables.
Se impuso «Sansón» en semipesados, 2-0 a Ibán (ya era mucho cinto y muchos puños), 2-0 a Rodrigo Fuentes en la final, tras haber ganado su luche el de Cistierna a Samuel Pérez en combate de garra.
A partir de la victoria de Jesús María, el peso superior con dos apellido en el corro: el de los Cabero y el de los Quiñones. Los dos hermanos de San Cipriano lo intentaron, su mejor combate el que les enfrentó a ambos. El que lo hacía con los dos de Valdearcos, ocasión singular (primera en la vida en competición), que se repetiría en minutos para el título absoluto. La diferencia de peso no superior a catorce kilos, la entrega, sin barreras. En las dos ocasiones se impuso Abel, campeón de pesados y absoluto en la III Liga de la Cuna del Parlamentarismo.