Diario de León

BALONCESTO FEMENINO

Un equipo con los pies de Barros

Embutidos Pajariel Bembibre terminó la liga cumpliendo el objetivo de la permanencia en un año con demasiadas complicaciones Las lesiones se cebaron en una plantilla ya de por sí corta, que notó en exceso los muchos contratiempos que padeció .

Chiqui Barros explica a su plantilla los movimientos a desarrollar en el campo. El trabajo del entrenador y de sus jugadoras rayó una campaña más la perfección. RAMIRO

Chiqui Barros explica a su plantilla los movimientos a desarrollar en el campo. El trabajo del entrenador y de sus jugadoras rayó una campaña más la perfección. RAMIRO

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JAVIER PÉREZ | BEMBIBRE

La temporada para el Embutidos Pajariel Bembibre terminó el pasado fin de semana con una merecida octava posición igualado a puntos con otros cuatro equipos en la máxima categoría del baloncesto femenino nacional. Una temporada que ha mostrado para el club bembibrense sensaciones dispares, con cronologías favorables y otras en contra, así como algunas totalmente inmerecidas.

La liga 2015-2016 se presentaba ya con incertidumbre para el equipo del Bierzo Alto, por la marcha de jugadoras que habían calado hondo entre la afición bembibrense en las últimas campañas. Con caras nuevas y con la sensación de tener que reinventarse otro año más, con la ilusión de todos los años por competir entre los mejores equipos de España.

La competición ya comenzaba con los problemas en la rodilla de Anna Gómez, un problema que Chiqui Barros supo paliar para minimizar en lo posible los daños. Con pocos efectivos, el Bembibre notaba la nula aportación de la norteamericana Chelsea Davis, a la que en los mentideros del club ponían ya con un pie y medio fuera del equipo antes del parón navideño. Antes, otro contratiempo, la rotura de un dedo de la mano tiradora de Orla O’Reilly. Inmediatamente después, se confirmaban los rumores y Davis finiquitaba su relación con el club.

Con todo, Chiqui Barros había situado a su equipo a las puertas de poder participar en la Copa de la Reina, una competición a la que estuvo aspirando prácticamente hasta el momento de producirse el corte. Con estas dos bajas, el club bembibrense lograba el fichaje de otra jugadora estadounidense. Shanece McKinney, proveniente de la liga francesa.

A medida que transcurrían las jornadas y se metía el equipo de lleno en la segunda vuelta, la intensidad en los partidos iba creciendo, y los problemas de tener una plantilla tan corta y tan castigada por las lesiones aparecían. Se perdían partidos de forma consecutiva y algunos de manera inexplicable, y se lograban victorias agónicas que en otras circunstancias quizá habrían sido más tranquilas. A medida que los equipos iban perfilando sus objetivos, el Bembibre se alejaba más y más de los primeros puestos, algo a lo que tenía acostumbrados a sus aficionados en las dos últimas temporadas, al acabar cuarto y quinto de manera consecutiva.

La falta de O’Reilly fue algo que pudo influir mucho en el desarrollo del juego que proponía Chiqui Barros, sobre todo en defensa. Un último tramo para olvidar, cerraba la competición liguera de ésta temporada, casi con alivio. De ser un equipo que en las primeras jornadas presentaba unos valores en defensa sobresalientes, se vio finalizando la liga siendo uno de los equipos que peor defendían.Añadiendo a este dato los problemas en el momento de mirar al aro aparecían en demasiados minutos en muchos partidos, lo que llegó a lastrar las opciones de llegar al tramo final de los partidos con alguna posibilidad de pelear por la victoria.

Derrotas duras y victorias in extremis, pero la labor del técnico fue más allá de la cordura racional de un simple entrenador. Se ha visto a Chiqui Barros ejercer desde preparador físico hasta padre de una plantilla que ahora mismo ya está disfrutando de sus vacaciones.

Un nuevo horizonte

Con la campaña 2015-16 finiquitada, otra temporada acecha en el horizonte, y la maquinaria de un club modesto hasta lo inimaginable, perfilará un plantel de nuevo con caras nuevas y otras que a buen seguro, que de tan conocidas son ya queridas por la afición. Una afición que esta temporada ha subido en número, pero la magia del Bembibre Arena ha sido esta vez esquiva. La fortaleza que presentaba años anteriores el pabellón bembibrense en ésta fue mancillado en demasiadas ocasiones. Aún así, sigue siendo uno de los campos más difíciles de la liga por su masa social. Pero todo esto ya lo advertía Chiqui Barros con pocas jornadas disputadas: «Esta liga es de las más igualadas que ha habido y cualquier equipo puede lograr una victoria».

La conclusión que se saca es que con plantilla corta, un equipo se la juega y la fortuna puede ser favorable o no, y en ésta temporada, con el club del Bierzo Alto, ha sido totalmente contraria. Ahora toca disfrutar de los play off por el título entre los cuatro mejores de la liga regular a la espera de que llegue una nueva temporada y se renueven las ilusiones del conjunto bembibrense.

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