Rayo Vallecano 2 Real Madrid 3 El galés luce galones en ausencia del astro luso y lidera la remontada del Madrid ante el Rayo

Bale ejerce de Cristiano

Bale celebra con sus compañeros el gol de la victoria del Madrid en Vallecas. PIERGIOVANNI

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León

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ignacio tylko | madrid

Dejó de nuevo grandes dudas el Real Madrid pensando en su visita al City, pero su orgullo, su pegada, incluso sin Cristiano Ronaldo, el poderío de un Gareth Bale enorme y los habituales regalos defensivos del Rayo, le permitieron sellar una remontada épica en Vallecas que le mantiene muy vivo en la lucha por el título, tras nueve victorias consecutivas. El conjunto de Zidane, con lagunas y distracciones graves en el centro del campo y en la zaga, es el primero que remonta dos goles en esta Liga (2-3) y deja a su vecino pobre de la capital cerca de la zona del descenso.

La dejación de funciones del Barça en el tramo reciente metió de lleno a sus dos grandes rivales madrileños en la lucha por el título, pero también les ha obligado a realizar un sobreesfuerzo que no se esperaban en la Liga y que, de paso, podría pasarles factura para las enormes semifinales de Champions que se avecinan. Zidane, que determinó dar descanso de inicio a Ramos y a Modric, dejar en el banquillo a James y poner en liza a los cuestionados Danilo y Kovacic, cambió de forma sustancial el once, del que también formaron parte Isco y Jesé. Desde el comienzo pareció que el Rayo se jugaba la vida, tal como dijo Jémez en la víspera, y que el Madrid se lo tomaba con más calma, sabedor de su indiscutible superioridad. El 10-2 de la ida en el Bernabéu, sirvió de acitate para los modestos, heridos en su orgullo.

Dos desajustes impropios de un aspirante a Liga y Champions permitieron al Rayo lograr dos goles de ventaja en el primer cuarto de hora y obligar al Madrid a la heroica. Dos llegadas, dos tantos. En el primero, Bebé se internó y su pase de la muerte lo aprovechó Embarba. Cuando muchos merengues añoraban a Casemiro, llegó un córner y el segundo. Error de Varane en el despeje y remate a placer del venezolano Miku.

Bale, criticado por irse el domingo pasado a jugar el golf y perderse el siguiente partido por una sobrecarga, ejeció de él y de CR7, y tiró del carro de Zidane. Se echó entonces al equipo encima y de su velocidad y verticalidad nació el mayor peligro. Acortó distancias el galés antes del descanso, al cabecear de forma espléndida un saque de esquina lanzado por Kroos.

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En la segunda mitad el Madrid dominó el partido. Lucas Vázquez empató con 40 minutos por delante con un cabezazo espléndido. La remontada se veía venir. Y Bale la culminó tras un regalo en el pase de Quini. Victoria apurada pero victoria.