FÚTBOL
El Sevilla ya es pentacampeón
Liverpool 1 - Sevilla 3. Tras adelantarse los ingleses en la primera mitad, los de Emery remontan en la segunda con goles de Gameiro y dos de Coke

Los jugadores del Sevilla celebran el título de la Liga Europa. GILLIERON
LUIS F. GAGO | BASILEA
Se encontraban en el St. Jakob Park dos equipos que nunca habían perdido una final de la Copa de la Uefa, ahora llamada Europa League. Por un lado, un equipo con cinco Copas de Europa incluidas. Por el otro, una plantilla hecha para entrar en la historia del fútbol. Era el duelo para saber si el Liverpool, que jugaba como local, iba a igualar la gesta sevillista con cuatro títulos de esta competición, o si por el contrario los andaluces se atrevían a ampliar su leyenda. De ahí que ambos se tantearan. Colocaron a los hombres secundarios sobre el tapete cual partida de ajedrez que se antojaba larga para no dar a conocer las mejores cartas al rival. Al final victoria sevillista por 1-3.
En ese juego de máscaras de ocultación, el Liverpool, con un ritmo alto y una presión asfixiante, era una máquina de dejar sin aliento al Sevilla, que sólo podía parar el ‘tempo’ del encuentro cuando le dejaba el contrario. Carriço pudo haber cometido penalti en la primera acción, aunque acertó el árbitro al no señalarlo por ser una mano involuntaria del portugués. No hubo tanta suerte cuando Sturridge sacó su pierna transformada en cañón para marcar el primero de la noche. Un tanto que dejó tocados a los sevillanos, que pudieron irse con la final sentenciada en su conta en la primera parte. Sólo el buen azar lo evitó.
Llegados al ecuador, a la vuelta Gameiro anotara el empate tras una gran jugada personal de Mariano, que cogió fría a la defensa inglesa. Las tablas en el marcador insuflaron ánimos a un equipo que estaba muerto en la primera mitad y resurgió en la segunda.
Porque a los campeones de corazón no se les puede dejar vivos. O se les remata cuando hay oportunidad o acaban buscando a algún protagonista inesperado para ganarse la gloria. Y ese secundario, de los que contaban como un peón en la partida de ajedrez inicial, surgió. Coke, un hombre de Vallecas, con la humildad por bandera, marcó en menos de diez minutos dos tantos que hizo gritar hasta al ‘Giraldillo’ que corona la Giralda, porque veía que la ciudad que apadrina volvía a ser el centro del mundo. Dos tantos que salieron del alma, sobre todo el primero, con un trallazo. El segundo fue de listo. El 1-3 provocó cambios, tensión, faltas, pérdidas inesperadas en el Liverpool. No era el mismo de los primeros 45 minutos.
El Sevilla buscaba en Basilea la eternidad. Y encontró la inmortalidad.