Todo a una carta
S e llega al final de la temporada y la igualdad es máxima desde hace varias jornadas, donde el filo de la navaja no deja de asomar constantemente, sin permitir el más mínimo descuido o una pequeña relajación. Varios son los meses en que jornada tras jornada sacar resultados positivos era un plus a mayores, para continuar en la pomada e ir escalando posiciones, y lo que es más importante, distanciarse de la zona peligrosa.
Ha llegado el día clave, y toda la temporada y mucha parte de la historia y de su futuro, la SD Ponferradina se lo juega el sábado en el Toralín, ante la afición. Muchos han sido los factores y las situaciones vividas a lo largo de toda una competición, que empezó con grandes resultados envueltos con enormes ilusiones, y que se volvió una auténtica pesadilla tras la eliminación en tierras eibarresas, de una manera más que dura en la Copa. A partir de esa fecha los resultados no han sido los esperados, y las victorias no llegaban, empezando una caída vertiginosa hasta ocupar posiciones de descenso. Tras dos cambios de entrenador, la confianza para dar solución y revertir la situación está en casa, y un ex jugador Rubén Vega ayudado por el hombre que mejor conoce este club, Nistal, han dado el paso y llegan a la última jornada dependiendo de sí mismos y fuera de los puestos de descenso.
No hay error posible, los fallos están prohibidos, y aunque el rival también se juega su clasificación para la promoción de ascenso, solo cabe darlo todo para lograr el objetivo. Ponferrada tiene que estar presente desde el primero hasta el último, porque es una oportunidad histórica de seguir escribiendo con letras de oro la historia de este club, que poco a poco se ha ido haciendo camino entre los grandes. Poder se puede, todo es cuestión de confianza y una final está para ganarla, y después tiempo habrá de hacer balance.