Nuevos horizontes
C omenzó la nueva temporada, y con ella volvemos a estas líneas desde las que me permiten hablar cada semana de balonmano. Entre la última vez que lo hice y hoy, han pasado cosas: nuestra paisana Raquel Caño se ha proclamado campeona del mundo de balonmano playa, unos cuantos chavales del Ademar y de León ganaron el campeonato de Europa júnior con Isidoro Martínez a la cabeza, y por supuesto nuestros equipos de la ciudad han comenzado su nuevo curso.
El Ademar lo ha hecho de manera brillante, ganando de momento tres partidos de otros tantos posibles, lo que le sitúa justo por detrás del Barcelona en la Liga Asobal. Barcelona por otra parte, más mortal de lo que nos tenía acostumbrados, ya que se ha llenado de jóvenes jugadores que serán referentes de nuestro deporte en varios años, pero que por el momento pueden sufrir en más de un partido para sacarlo adelante.
Quizá la victoria ante Naturhouse La Rioja la pasada semana ha sido la que ha puesto por las nubes la euforia de toda la ciudad. La manera en que se consiguió, la gran actuación de numerosos jugadores o la buena sintonía con la afición han sido claves.
De nuestro Ademar, me gustaría aprovechar este espacio para revivir situaciones del pasado que se me han venido a la cabeza viéndoles jugar estos tres partidos. Un extremo izquierdo que, permitirme la expresión, ¡da miedo!. El centro de la defensa, con dos ‘capos’ que se entienden a la perfección, una portería en estado de gracia que hace partidos excepcionales. Además, me gustaría comentar la imagen que se me vino a la cabeza al ver a Costoya vestido con nuestro escudo, y fue la similitud con Alberto Entrerrios, sobre todo en la manera de ejecutar la finta al punto débil que le hace colarse como nadie entre exterior y lateral contrario. ¡Qué buenos recuerdos! Jóvenes que lo dejan todo al saltar a la pista, y por supuesto lo que he comentado, una gran sintonía con la afición. ¡Vamos Ademar!