La experiencia es un grado
E sta frase o refrán, que a buen seguro todos conocemos, se podría aplicar a nuestro deporte, y por consiguiente a todos. Siempre hemos visto equipos repletos de jóvenes a los que se le escapan partidos que parecía tenía dominados. Y también hemos visto lo contrario, esos equipos de jugadores más veteranos que son capaces de pasar desapercibidos todo el encuentro, y en el momento justo dar su máximo para llevarse los puntos en juego. Como en todo, es presumible que el término medio sea la virtud, y si conseguimos formar un equipo ‘a medias’ entre veterano y joven, lograremos a buen seguro un rendimiento óptimo. Ahora bien, hay de todo en botica, y también podemos encontrarnos con veteranos virulentos, que no enfoquen todo su conocimiento en el buen camino que debería y terminen por convertirse en tóxicos para el grupo.
Dicho esto, quería fijarme en unos cuantos veteranos, por edad, y por supuesto expertos, como resalto en el título de este artículo, ya que no por ser veterano se es experto ni viceversa, aunque en el último caso ayude. Como bien decía Cadenas en conversaciones que he tenido el lujo de compartir, hay jóvenes expertos y veteranos inexpertos. Cerquita, Carou y Juanín son dos ejemplos de veteranos con una experiencia envidiable, aunque en nuestra Liga hay ejemplos más allá de nuestro Ademar; los más claros quizá sean Fernando Hernández en Valladolid que a sus 43 años sigue derrochando buen hacer, y JJ Hombrados en Guadalajara con 44, ágil y efectivo como siempre. Garabaya o Aguinagalde en Logroño con 38, De Hita en Puente Genil con 39, Chernov en Benidorm con 35, Herrero Lon en Sinfín con 39, Bruixola en Sagunto con 38, Álamo con 40 en Granollers, Soliño en Cangas con 41, Rafa López en Cuenca con 37. Todos ellos muestran un gran rendimiento.