Una racha que se remonta a enero
Los tropiezos en casa de la Deportiva no son cosa de su vuelta a Segunda B. De hecho, su falta de fiabilidad en El Toralín durante el inicio del 2016 fue una de las causas que terminaron provocando el descenso de los blanquiazules el pasado mes de junio. La Ponferradina comenzó el año sumando un punto sobre doce posibles en casa, tras perder ante Tenerife, Mallorca y Córdoba y empatar ante el Alcorcón.
La primera victoria del año como local llegó a principios de marzo, derrotando por la mínima al Numancia, y le siguieron dos más ante Huesca y Llagostera que devolvieron el optimismo a la afición. La derrota contra el Almería y el empate frente al Zaragoza frenaron la buena racha, aunque dos partidos ganados contra Lugo y Albacete permitieron a la Deportiva llegar con opciones a la última jornada liguera ante el Girona. Sin embargo, aquel día el equipo volvió a tropezar en casa, esta vez sin margen alguno para resarcirse, y el partido sirvió para sentenciar el descenso a una categoría de bronce a la que, de momento, la Ponferradina no ha conseguido tomar el pulso para estar a la altura de los mejores.