FÚTBOL | COPA DEL REY
El Alavés hace historia y se mete en la final de Copa
Los jugdores del Alavés fueron en masa a felicitar a Edgar por su histórico tanto. RUIZ DEL HIERRO
óscar bellot | VITORIA
El Alavés diputará el 27 de mayo la final de la Copa del Rey por primera vez en su historia. Édgar se convirtió en el héroe encargado de escribir una de las páginas más brillantes de la historia del Glorioso con un tanto en el minuto 81 que desniveló un encuentro (1-0) que parecía encaminarse a la prórroga. Un gol que hizo justicia a un equipo que fue muy superior a un Celta extrañamente timorato en ataque. Meses después de lograr el ascenso a Primera, el conjunto vitoriano certificó su cita con el Barça, rompiendo la maldición que pesaba sobre el cuadro vasco. Cuatro veces habían alcanzado las semifinales y en todas ellas hincaron la rodilla. No lo hicieron así ayer merced a un impecable partido que vino a constatar que los albiazules son una auténtica pesadilla copera para los gallegos: les han apeado en las seis ocasiones en que se han medido en el torneo del K.O. Dominaba el Alavés de partida con una prisión asfixiante que obligaba al Celta a replegarse a las inmediaciones de su área.
El Celta se mantenía a la expectativa, consciente de que si la condición de local era un punto en favor del Alavés, su baza era que un gol suyo obligaría a los vitorianos a ganar para lograr el pase.
El equilibro había marcado la primera parte. Discurría el choque con similar guión a la vuelta de vestuarios. El conjunto de Mauricio Pellegrino arrinconaba al Celta en su campo. Marcos Llorente y Manu García eran dos auténticos perros de presa que mordían cada vez que el mediocampo del Celta trataba de desplegarse. Estaban más vivo el equipo albiazul. Ibai Gómez volvió a retar al arquero con un disparo desde la frontal que desvió el de Catoira. Que el portero se arrogase la condición de salvador no eran buenas noticias para el conjunto vigués.
Trató de alterar el ritmo Berizzo dando entrada a Sisto por un Bongonda del que apenas se habían tenido noticias. Pero fue a Pellegrino al que le dio réditos su primer cambio. A Édgar le bastaron tres minutos sobre el césped para hacer lo que había sido imposible en los 170 anteriores de eliminatoria. El tinerfeño recogió un balón que había peinado Camarasa y batió a Sergio Alvarez con un disparo ante el que nada pudo hacer el pontevedrés.