[ ? El Clásico incendia la Liga ]
Messi dice que hay Liga al Bernabéu

Cristiano no se mostró fino frente al FC Barcelona. KIKO HUESCA
IGNACIO TYLKO | MADRID
Tremendo, de locos, inexplicable desde los criterios de la lógica y la razón, el desenlace de un clásico épico en que Leo Messi demostró que es el mejor jugador del mundo y dejó al Barça como líder provisional, aunque al Real Madrid aún le queda el comodín de Balaídos. Hay Liga, vaya si hay Liga. No conviene nunca hablar de fines de ciclo, ni enterrar a equipos con estrellas como las del Barça. Se quiera o no, es un equipo campeón y sus jugadores tienen coraje, orgullo y amor propio. Messi no había aparecido ante la Juventus y sumaba seis clásicos sin marcar, pero fue determinante. Él derrotó a un Madrid con un espíritu grandioso pero graves lagunas atrás, parecidas a las de su archirrival. Cuando tiene ganas, como se le escapó a su compañero Rakitic tras el partido, Messi es imparable. Se echó todo el equipo a sus espaldas, firmó el empate nada más adelantar Casemiro a los locales, obligo a que Zidane retirase al brasileño porque bordeaba la expulsión, sufrió la falta que le costó la roja a Ramos, la quinta ante el Barça, y marcó en el último suspiro el gol de la victoria (2-3).
La nueva aventura de Bale duró 38 minutos. Comenzó como cuarto centrocampista por la izquierda, con Modric en la derecha en un 4-4-2, y a los 10 minutos se situó en la banda derecha en un 4-3-3 más clásico en Zidane. Intervino más bien poco, desperdició una ocasión ante Ter Stegen y se lesionó en el gemelo izquierdo. Suspiraron no pocos madridistas cuando entró Asensio, aunque la banda derecha no es el lugar idóneo para el mallorquín. Y es que este Madrid, y más ante el Barça, necesita más centrocampistas que delanteros.
El Barça actuó muy timorato al principio y con errores defensivos impropios de su grandeza. Sufría demasiadas pérdidas de balón y despistes incluso en saques de banda, pero fue a más durante la noche. Messi se vino al centro y comenzó el recital del argentino, al que Casemiro, desasistido por sus compañeros en el medio, sólo podía frenar a base de faltas. Desde el minuto 11 jugó con una amarilla el medio de cierre brasileño. Y se trata de un jugador que no sabe medirse. Hizo cuatro faltas en el primer acto y pudo ser expulsado al filo del descanso. Antes, Messi ya se había llevado un codazo de Marcelo, considerado involuntario, que le partió el labio y le obligó a jugar con una gasa en la boca.
Desastroso en la defensa de las acciones a balón parado, con seis goles encajados así en los últimos siete partidos, el Barça se vio sorprendido en el primer saque de esquina lanzado por el Madrid. Marcelo centró tras un rechazo, Ramos remató al poste y Casemiro marcó a placer. Reclamaron los culés fuera de juego, pero el camero estaba en posición correcta. La defensa de esa jugada, fue inexplicable.
Veía la Liga ya perdida y reccionó pronto el Barça, apenas cinco minutos después. Tras una gran combinación entre Busquets y Rakitic, Messi se marchó de dos y se la cruzó por bajo a Keylor. Aunque el Madrid generaba más ocasiones, no sabía cómo frenar al argentino, una amenaza constante flotando primero y percutiendo a continuación entre las líneas enemigas.
Crecieron la intensidad y el ritmo en un segundo acto trepidante, sin tregua, entre dos colosos que atacan mucho mejor que defienden. Dominaba más el Barça, pero cada contragolpe era letal. Ambos porteros se lucieron, vaya si lo hicieron. Si alemán hacía una parada de balonmano para desviar un remate de Benzema que parecía gol seguro, el tico sostenía a su equipo al salvar un remate con la puntera de Alcácer, un testarazo de Piqué y un remate de Suárez, tras un pase de Iniesta extraordinario.
Falla Cristiano Cristiano, héroe ante los bávaros, desperdició una ocasión pintiparada al rematar fuera, a portería vacía, tras un contraataque de lujo por el pase de Karim y la conducción y el pase de Asensio. Poco después de que Zidane recurriera a Kovacic para evitar la expulsión de Casemiro y de que Luis Enrique introdujese a André Gomes por Alcácer. LLegaron el zurdazo de Rakitic que se coló por la escuadra y el nerviosismo local consiguiente. A Ramos se le fue la cabeza al cometer una falta alevosa sobre Messi que le costó la roja directa. En vivo parecía amarilla pero las repeticiones delatan al central, que por fortuna no cazó al rosarino, un dios en el Bernabéu.