BALONMANO | LIGA ASOBAL
«En la cancha no somos hermanos, somos rivales»
Sebas Simonet, central del Abanca Ademar, se enfrentará mañana a su hermano Pablo, en el partido ante el Benidorm.
Sebas y Pablo Simonet, hermanos y rivales. HANDBALL ARGENTINA
georgino fernández | león
Si mañana alguien decidiese declarar el partido entre el Abanca Ademar y el Benidorm como ‘Día de la Familia Simonet’ ni exageraría ni tampoco se equivocaría. Para empezar, este envite clave para casi sellar el subcampeonato que persigue el equipo leonés enfrentará en la pista a dos de los tres hermanos de la internacional saga argentina: de un lado Sebastián Simonet, central del equipo leonés y el mayor de los tres y de otro Pablo, el pequeño, lateral izquierdo del equipo alicantino.
Se llevan muy bien pero en las charlas de los últimos días el reto ya va por delante. «Ya nos hemos enfrentado bastantes veces pero siempre hay alguna broma por supuesto», reconoce el ademarista. «Yo le digo vení para acá que os vamos a dar bien y Vladi ya sabe como parártelas; él me responde que me va a parar aunque tenga que darme dos hostias... ese tipo de cosas», añade riéndose.
Lo cierto es que el de mañana es un choque de urgencias. Las del Abanca Ademar apuntan a blindar la segunda plaza y las del Benidorm a asegurar la categoría definitivamente. Por eso los Simonet dejarán el parentesco en el vestuario. «En la cancha eso se olvida», afirma tajante el director de juego leonés. «Ya no le veo como mi hermano sino como un rival más. Nunca tengo mala intención cuando juego y nunca haría daño a nadie, sé que es mi hermano pero cada uno vamos a jugar para ganar, para llevarnos los dos puntos y listo».
Pero no se acaba con ellos dos la vinculación de la familia Simonet con el partido. El gran aliciente para ambos es que en las gradas van a estar sus padres, Alicia y Luis, que fueron quienes les introdujeron en el balonmano. Primero con Sebastián, el mayor con 30 años; luego Diego el mediano que tiene 27 y por último Pablo, el pequeño, que cumplirá 25 la semana que viene y que en sus inicios dudó entre el balonmano y el fútbol, su otra gran pasión como hincha confeso de River que es. Sus progenitores fueron jugadores profesionales de balonmano —ambos llegaron también a la selección— y en buena lógica son los artífices de esta singular saga de jugadores. «Nunca nos obligaron a jugar al balonmano aunque cuando decidimos hacerlo de forma seria siempre nos apoyaron», comenta Sebas en este sentido.
Él y Pablo, tras su periplo por la liga francesa, han vuelto a coincidir en la competición española mientras que su hermano Diego sigue en la liga gala enrolado en el Montpellier.
Con ellos tres en un mismo partido recuerda Simonet uno de sus recuerdos amargos en el deporte profesional. «Fue un partido muy bronco. Pablo y yo estábamos jugando en el Ivry y Diego en Montpellier y aquel partido fue el que nos condenó al descenso. Perdimos con Montpellier y se puede decir que nuestro hermano nos descendió. Fue duro para él, sin duda, aunque Diego no jugó mucho y nosotros intentamos lo que pudimos. Fue un partido con mucha tensión, feo y fuerte a nivel anímico», recuerda.
Mañana les aguarda otro partido de alta tensión pero tiene claro que el papel de favorito es del Ademar. «Jugamos en nuestra casa, está claro», enfatiza.