CORRUPCIÓN EN EL FÚTBOL

Las mentiras de Villar

El detenido presidente del fútbol español cayó preso en el búnker que diseñó durante casi treinta años de poder

El todavía presidente de la Federación, Ángel Villar. COLLAO

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León

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ignacio tylko | madrid

Seis años después de colgar las botas tras una sobresaliente carrera como centrocampista de cierre en el Athletic y en la selección española, donde disputó 22 partidos y marcó tres goles, Angel María Villar ya era presidente de la Federación Vizcaína. Dos campañas después, en 1988, ascendió a máximo mandatario de la Española tras superar en los comicios a Eduardo Herrera. Las crónicas de entonces afirman que Juan Padrón, que ya trabajaba en las oficinas federativas de Alberto Bosch, fue clave en la elección de Villar.

Desde entonces, la sumisión del bilbaíno al tinerfeño, eterno vicepresidente económico de la FEF y también detenido en el marco de la ‘operación Soule’, ha sido tan extraña como indiscutible. Sucesor de José Luis Roca en la poltrona del fútbol español, Villar contaba con el apoyo de periodistas influyentes de la época como José María García. Se le definía como tipo trabajador, discreto, el paradigma del «hombre honrado».

Villar era considerado un hombre de valores profundos, leal con los suyos, fiel y, sobre todo, tenaz con lo que defiende.

Viajero infatigable, evolucionó en UEFA y FIFA hasta ser vicepresidente en ambos organismos y presidir de forma provisional el organismo europeo cuando Michel Platini cayó arrastrado por el escándalo de corrupción que también acabó con la carrera de Joseph Blatter. «Me puso aquí el ‘fúrgol’ y me sacará de aquí el ‘fúrgol’ porque el ‘fúrgol’ debe estar gobernado por gente del ‘furgol’». No es un trabalenguas; Villar siempre emplea esa frase entre su gente cercana cuando se siente rodeado. Cuando salió indemne del ‘FIFAgate’, escándalo que sí golpeó de lleno a su hijo Gorka como figura clave en la Conmebol, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, espetó: «La mayoría de los mandatarios están en la cárcel o inhabilitados y Villar, o era muy listo, o era muy tonto y no se enteraba de nada. Me preocupa que el presidente de la FEF no sepa nada de lo que ha ocurrido».

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El CSD, su gran azote desde la anterior legislatura, le perseguía desde que una auditoría reflejara un «resultado inexplicable» que, según fuentes judiciales, ha desembocado en su arresto. Aunque la empresa Santa Mónica, propiedad del ya fallecido Jesús Samper, arrastraba una deuda de cerca de 24 millones merced al contrato de los derechos televisivos de los partidos de España, Villar resolvió el contrato sin reclamar esa cantidad y con una indemnización de 20 millones. El auditor no entendía nada y aumentaban las sospechas sobre él.