FÚTBOL. UNO MÁS DE LA ROJA
«El único que no me dejó cortarle el pelo fue Iván Campo en 1998»
Ramiro Fernández Alonso, es peluquero de la selección española de fútbol

Ramiro Fernández está estos días por las calles de León (arriba). A la derecha Ramiro junto a Iker Casillas, portero de la selección. A la izquierda Ramiro posa junto a Carles Puyol. JESUS F. SALVADORES
gonzález gonzález | león
Las cabezas de Michael Gorbachov, Nelson Mandela, Severo Ochoa, George Bush (padre) o Adolfo Suárez han pasado por sus manos. Ha visto cómo la España de Raúl, Hierro, Puyol y Joaquín se derrumbaba en el 2002 tras ser eliminados del mundial de Corea en un robo histórico. «Estuvieron una hora llorando en el vestuario, no querían ni ir a la ducha», recuerda.
Ramiro Fernández Alonso (Concejo de Aller, 1943) pasa unos días en León, donde tiene casa y familia. Ha sido el peluquero, asesor y estilista de la selección española masculina de fútbol desde hace veintiséis años. Y aún sigue a sus 74. «Tengo el privilegio de haber vivido cinco mundiales y cinco europeos junto a los mejores futbolistas del país», comenta con humildad. También les ha visto en los grandes momentos. «En Johannesburgo viví su euforia. Conservo todos los instrumentos del día de la final y unas cuantas camisetas que me regalaron firmadas», asegura. La fama y el respeto que se ha ganado entre los jugadores, a base de «discreción y confianza», le ha servido para acompañarles en cada gran cita.
Ramiro abrió su primera peluquería en Oviedo. Por aquel entonces Luis Enrique y Avelardo militaban en el Sporting de Gijón y acudían siempre a cortarse el pelo con él. Poco después Luis Enrique ficharía por el Real Madrid y Abelardo por el FC Barcelona. Fue entonces cuando se hizo popular: Luís Enrique llevó a los jugadores del Madrid a cortarse el pelo con Ramiro y Abelardo hizo lo propio con los del Barça. Entonces Javier Clemente —en aquel momento seleccionador nacional—, que oía a sus jugadores hablar de Ramiro, quiso saber quién era, y allá que le mandaron a que le dejara guapo. El vasco quedó encantado con sus servicios y a partir de ese momento el nexo entre Ramiro y la selección se hace más fuerte hasta que, en 1997, va convocado oficialmente junto a los jugadores. «Siempre trato de aconsejarles y tengo que adaptarme a sus necesidades, lo que me obliga a estar tremendamente actualizado. Ahora es un poco extraño, en cuanto a la diferencia de edad, pero yo vivo por y para la peluquería y ellos lo saben», explica el peluquero.
un profesional rompedor
El último romántico de la peluquería masculina del país asegura que hoy los de su gremio han de tener unos conocimientos mínimos en «economía, nutricosmética, psicoestética, dermatología, química, incluso dibujo artístico». Si le dicen esto a un peluquero de hace cincuenta años les mandaría al cuerno. Porque Ramiro no deja de «renovarse», es un innovador y además de un gran profesional, ha sido desde sus inicios un rompedor con los estereotipos sobre su profesión en España. Hasta fue Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo en el 79 por UCD. Recuerda con hastío como en la presentación del equipo de gobierno un espectador le dijo a otro: ‘‘¿Usted cree que funcionará con un barbero dentro?’’. «Ese es el tipo de prejuicios que he intentado cambiar y creo que con la trayectoria que llevo algo he conseguido», desvela.
EXPONDRÁ EN LEÓN
El alcalde de León, Antonio Silván, ha querido traer a la ciudad la exposición ‘‘La Barbería. Historia de un oficio’’. Si el barbero es una de las tres profesiones más antiguas del mundo y Ramiro es un romántico, no es de extrañar que tenga en su poder una valiosa colección de artículos y herramientas desde el siglo XVII hasta nuestros días. La exposición, que Silván pudo ver en Oviedo, está dividida en siete áreas: barbería, psicoestética, caricaturas, líderes de moda, los inicios y arte. «Además me gustaría incluir 220 camisetas que me han ido regalando los jugadores de la selección».
Con especial cariño Ramiro recuerda el único jugador que evitó sus tijeretazos. «Fue en el mundial de Francia en 1998. Iván Campo me ayudó a barrer pero no me dejó tocarle: decía que se lo cortaba su cuñada». Poco después España quedó eliminada y a la hora de volver a casa Iván le dejó una bolsa a Ramiro. En ella estaba su camiseta firmada. ‘A mi amigo peluquero Ramiro Fernández...¡Y yo con estos pelos!’.