FÚTBOL. PRIMERA DIVISIÓN
Sufrimiento, sudor y... triunfo
Real Madrid 3 Málaga 2. Un penalti que acabó haciendo bueno Cristiano tras el rechace de Roberto da los tres puntos a un equipo carente de regularidad

Cristiano Ronaldo controla en balón ante el intento de Recio de arrebatárselo. GUILLÉN
ÓScar Bellot | MADRID
Un penalti salvó al Real Madrid de despedirse definitivamente de una Liga (3-2) en la que sigue penando ante rivales de escaso calibre por mucho que en el Bernabéu exhiban éstos virtudes de las que apenas hay atisbo en escenarios mucho menos rutilantes. Lo hizo bueno, no sin suspense, Cristiano Ronaldo, tras un rechace previo de Roberto que hizo aflorar por unas décimas de segundo los fantasmas que el luso parecía haber alejado con su doblete en Nicosia.
Ni la visita de un Málaga que nunca ha ganado en el coliseo blanco, que cuenta por derrotas todas sus salidas del presente curso liguero y que ni siquiera sabía lo que era marcar un gol lejos de La Rosaleda hasta ayer sirvió para que la parroquia local viviese un duelo tranquilo.
No careció el Madrid de determinación como otros días. Los locales salieron con el cuchillo entre los dientes, con Isco como permanente incordio de la retaguardia malacitana y mucha flexibilidad táctica en la medular. Aunque eran los laterales los que llevaban dinamita en sus piernas, especialmente Marcelo, que primero le puso una en la testa a Lucas Vázquez que el gallego no acertó a convertir y luego centró tenso a la cabeza de Cristiano para que el luso estrellase el cuero contra el larguero. Repelió la bola el esférico para dejarla mansa a los pies de Benzema, que la empujó a la malla. El francés se reconciliaba también con la Liga y con un Bernabéu que terminó dándole cariño.
El tanto de Benzema fue el justo premio al empuje con que acometieron el choque los blancos. Al Málaga, que llegó al Bernabéu sin saber lo que era marcar fuera de casa, se le ponía cuesta arriba el encuentro casi sin tiempo para desperezarse. Lo hizo, con todo, aprovechando un error local en la salida de la pelota que permitió a superar a Casilla.
Pudo hacer mella la vuelta de las tablas en un Madrid tan dubitativo como el que se ha visto en lo que va de curso, de no ser por la premura con que los pupilos de Zidane volvieron a adelantarse. Botó Kroos un córner desde la esquina izquierda para que Varane persiguiese sin fortuna la bola en el punto de penalti. No llegó el galo por unos centímetros pero sí Casemiro, situado a su espalda, para sellar su tercer tanto en Liga. Finalizó con polémica el primer tiempo tras no dar validez Gil Manzano a un gol de Baysse sobre la bocina por falta del futbolista del Málaga sobre Carvajal.
Mereció cerrar por juego el Madrid el partido en la primera parte. No lo hizo por las intervenciones decisivas de Roberto, que sacó fabulosas manoplas a remates de Ronaldo y Kroos, pero también por esa reducción del instinto depredador que el pasado curso convertía en gol media ocasión de los blancos y del que en actual quedan escasos rastros. Dejó vivo el choque el cuadro de Zidane y lo aprovechó el Málaga para batir a Kiko Casilla con un latigazo del Chory Castro que el tarraconense no acertó a atajar. Precisaba el vigente campeón de un nuevo toque a rebato. Comprensible por tanto que el Bernabéu comenzase a mostrar signos de desaliento. Redibujó Zidane su medular introduciendo a Modric en lugar de Isco, su pieza más clarividente.
El Madrid caía otra vez en la precipitación, con centros laterales que no hallaban rematador mientras Cristiano Ronaldo se desesperaba. Pero el tanto acabó llegando gracias al penalti cometido por Rosales y todo eso ya poco importó.
El Madrid cumplió con su parte. Ahora le toca esperar el fallo ajeno para acortar distancias y reengancharse al título.