BALONMANO
El Séptimo de Caballería del Ademar es Simonet
El argentino es un especialista en aparecer en auxilio del equipo en el último minuto cuando todo parece perdido.
El segundo previo a la decisiva jugada de la victoria: Juanín va a pasar el balón a Simonet que ya está en tensión. SECUNDINO PÉREZ
georgino fernández | león
Icono del cine del Oeste, el Séptimo de Caballería siempre aparecía en el último momento con su célebre toque de corneta —cuando todo parecía perdido— para salvar a alguien o siemplemente arreglar las cosas de forma expeditiva. Entre este mítico regimiento americano y el central del Abanca Ademar, Sebastián Simonet, hay evidentes paralelismos. Dos acciones in extremis del internacional argentino han servido para que el equipo leonés pudiese solventar dos partidos muy importantes en el mes de noviembre. Primero fue en Liga de Campeones ante el Dinamo Bucaresti con aquel gol que incluyó un giro completo en el aire para sellar el triunfo de los de de Guijosa ante el equipo rumano y el otro fue el pasado miércoles en Liga Asobal cuando literalmente en el último segundo finalizó con una vaselina una jugada ensayada para derrotar al Granollers por la mínima (32-31).
«Es una jugada que solemos hacer tanto con Juan como con Jaime. Juanín hace como que lanza pero me la pasa y yo entro», recordaba ayer Simonet sobre esa acción que puso en pie al Palacio. «Antes hice una seña que tenemos pactada y ya todos sabían la jugada que íbamos a hacer».
La enorme igualdad que (dejando al margen al Barcelona) define esta temporada la Liga Asobal no hace aventurado pensar que llegarán más finales como el del pasado miércoles. «La verdad es que todos los partidos son muy cerrados; otras veces fallas el último ataque pero en esas jugadas es una reponsabilidad que tengo y hay que actuar. Si lo tengo que hacer de nuevo y no es una locura lo haré. no soy de jugársela porque sí pero si sé que si lo tengo que hacer no se me encogerá el brazo por miedo a fallar».
Por si la propia jugada no bastase para poner a todo el Palacio al borde de un ataque al corazón —faltaban segundos para el bocinazo final— la decisión de Simonet de resolverla con una vaselina sobre el portero Almeida le sumó un añadido más de suspense. «Oliveira es un portero al que conozco mucho. Sale siempre muy fuerte para atacar alrival y en ese momento lo ví adelantado y le lancé la vaselina. Le dio un toque más de suspense y de emoción», comentaba ayer el internacional albiceleste con una sonrisa.
En todo caso reconoció que él, como todos, vio las cosas muy negras en la recta final del partido ante el Granollers. «Estaba todo muy encarrilado cuatro goles arriba y de repente te ves uno abajo y encima con un penalti en contra a falta de treinta segundos», rememoró. Por suerte Resina falló ese penalti de forma casi incomprensible. Sin duda la fortuna se alió con el equipo leonés. «Seguro que se le escapó el balón de la mano», dijo covencido sobre es acción tan decisoria.