Lleida 0 Atlético de Madrid 4 El delantero anota en su primera ocasión para marcar y tuvo sus más y sus menos con la defensa del Lleida
El olfato de Diego Costa, intacto

El delantero del Atlético Diego Costa celebra tras marcar ante el Lleida. ALEJANDRO GARCÍA
JULIÁN ALÍA | LLEIDA
Felicidad completa para el Atlético en su primer duelo del año. Sentenció su duelo de octavos de Copa del Rey en el encuentro de ida, a domicilio frente al Lleida, que será recordado como el estreno de Vitolo y el retorno de un Diego Costa que no necesitó más para estrenarse como goleador en 2018 (0-4). Para entonces, los tantos de Diego Godín y Fernando Torres en el primer tiempo ya habían encarrilado el duelo y permitieron al equipo madrileño jugar con tranquilidad durante los últimos 45 minutos, donde Costa aprovechó su primera oportunidad y dio el susto al caer en la misma acción. La goleada la redondeó Antoine Griezmann con una falta en el descuento. Sin embargo, el partido lo comenzó dominando el Lleida durante los primeros instantes. De hecho, el primer remate atlético llegó a los 20 minutos de juego. El envío de Yannick Carrasco, ejecutor a balón parado por la ausencia de Koke y Gabi, encontró a Godín. El charrúa no acertó a rematar entre los tres palos con el exterior de su pie derecho, en lo que fue un aviso de lo que ocurriría más tarde.
Poco después, Torres, que había originado la falta del primer tanto, empujó el balón en el área pequeña rondando el fuera de juego. Lo hizo tras asistencia de un Kevin Gameiro que había recibido un gran pase de Carrasco, imprescindible en los dos goles rojiblancos. Asunto resuelto. Nada más empezar la segunda parte, y con 0-2 en el marcador, comenzaron su calentamiento Diego Costa y Vitolo, acompañados de Griezmann. Justo antes de la hora de partido, debutó el canario con la elástica rojiblanca. El hispanobrasileño y el francés lo hicieron cinco minutos más tarde, sustituyendo a Angel Correa y a Fernando Torres, que no pareció agradado con la decisión del técnico.
Un huracán de Lagarto Extraño resultó el redebut de Diego Costa de rojiblanco. Como si nunca se hubiese ido ni tampoco pasado más de tres años y medio alejado del Cholo, en menos de cinco minutos, anotó y se lesionó. Todo en la misma jugada, lo que le obligó a permanecer en la banda durante unos instantes mientras lo atendían para regresar después al terreno de juego y evitar que su equipo estuviese en inferioridad, ya que el Cholo había agotado los tres cambios, pese al resultado favorable (0-3). De forma similar a su último encuentro en mayo de 2014, cuando duró 9 minutos sobre el césped de Lisboa. Pero no fue el caso. Costa sigue siendo Costa; acabó varias veces en el suelo y recriminó una entrada por detrás, sin llegar a males mayores, antes de que Griezmann marcase el cuarto y definitivo. Una entrada al borde del área, que dejó al Lleida con diez para los minutos del descuento que restaban por la expulsión de un Trilles que ya había pisado a Costa en su gol, le ofreció al francés la oportunidad de recuperar confianza en 2018. Y no la desaprovechó. Su lanzamiento directo golpeó en la barrera y sorprendió a Oliveros, que vio cómo el esférico se introducía mansamente en su portería.