FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES
Duelo de gigantes en octavos
El Real Madrid debe sacar el orgullo de las grandes noches en el día de los enamorados ante el PSG Los franceses afrontan una eliminatoria entre dos firmes candidatos al título con aires de grandeza.
Cristiano Ronaldo centra la atención de los seguidores madridistas. RODRIGO JIMENEZ
ÓSCAR BELLOT | MADRID
«Un latido. Un color. Un objetivo. Juntos lograremos lo posible y lo imposible». Consciente de que los sentimientos mueven montañas, Sergio Ramos apeló el pasado sábado al amor de los merengues para llevar en volandas a su equipo el día de los enamorados. Convocó el camero a la parroquia blanca a acudir este miércoles a la Plaza de los Sagrados Corazones más de dos horas antes de que comience la crucial cita (20.45 horas/beIN Sports) ante el París Saint-Germain en la que el Real Madrid se juega la temporada. El llamamiento del capitán operó como aldabonazo para sus compañeros, que en los últimos días han diseminando numerosos mensajes que reafirman el espíritu del doce veces campeón de Europa y recuerdan el romance sin parangón que la escuadra de Chamartín mantiene con el torneo. De la respuesta a la arenga de Sergio Ramos nadie duda. El Santiago Bernabéu presentará un ambiente digno de las grandes noches europeas a fin de mantener viva la llama de la pasión. El problema es que para ello tendrá que lidiar con un amante despechado al que tras la gloria del 4-0 registrado en el Parque de los Príncipes el curso pasado, también en San Valentín, acabó partiéndole el corazón el Barça con el 6-1 del Camp Nou casi un mes después.
Marcada por el tremendo peso emocional que acarrea un enfrentamiento a vida o muerte entre el más laureado representante de la aristocracia futbolística y el principal exponente -con permiso del Manchester City- del órdago al antiguo régimen planteado por la burguesía devenida en nobleza a golpe de talonario, la eliminatoria entre Real Madrid y PSG, cuyo capítulo final se escenificará en el Parque de los Príncipes el próximo 6 de marzo, marcará inevitablemente el devenir de dos plantillas rebosantes de talento y tuteladas por sendos técnicos que se juegan el puesto. Técnicos en la cuerda floja Por más que Zinedine Zidane enfatizase en la víspera que no le importa su futuro y que no tiene que «demostrar nada» tras amasar ocho títulos en los 25 meses que lleva al frente del Real Madrid, el galo es consciente de que su continuidad en el banquillo depende de la suerte que corra ante el PSG. Idéntico panorama afronta Unai Emery, al que no sólo indultaron el año pasado tras la debacle ante el Barça sino que meses después pusieron a su disposición los dos fichajes más caros de la historia: Neymar y Mbappé, este último encubierto en forma de cesión inicial para que los 180 millones invertidos en su reclutamiento no alterasen el ‘fair play’ financiero. Pero la derrota ante el Bayern de Múnich en el partido que cerró la fase de grupos reavivó los temores de la directiva parisina sobre la madurez competitiva de su fastuosa escuadra. Al preparador de Fuenterrabía se le ha agotado el crédito y apear al Real Madrid es la única carta que le queda para convencer a Nasser Al-Khelaifi de que sigue siendo válido para materializar los sueños de grandeza cataríes que han llevado a un club de escaso pedigrí a codearse con la élite.
Los números del presente curso avalan al PSG. Incontestable líder de su campeonato, con un tridente demoledor en el que Edinson Cavani pone la experiencia, Neymar la fantasía y Mbappé la velocidad, el cuadro parisino disputa por sexta vez los octavos tras firmar 25 goles en la fase de grupos y sufrir un único y quizás significativo traspié ante el Bayern. Nunca ha perdido un choque de ida en octavos y salió victorioso de las dos eliminatorias disputadas hasta la fecha contra los blancos. Además llega al Bernabéu determinado a demostrar que las rutilantes incorporaciones del pasado verano le han dado el empaque del que careció el pasado año en el Camp Nou.