Diario de León
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OPINIÓN TÉCNICA ADRIÁN BENAVIDES
León

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C omo la canción del grupo musical Supersubmarina, así se puede definir el concepto general del partido en el Reino de León. Y es que desde un principio, la sensación era que el partido sucediese lo que sucediese, iba a ser de los leoneses. Parte principal de esto fue la atmósfera generada por la afición en el estadio, tan importante para el jugador en el aspecto psicológico, que en sus esfuerzos nota de manera intensa esa fuerza y apoyo exterior. En cuanto a la parte más técnica del juego, vimos de nuevo un equipo leonés con un 1-4-2-3-1, con fases en las que alternaba la presión alta en salida de balón rival, con otras en las que replegaba de manera intermedia forzando la salida de espacios a los jugadores del Real Oviedo. Los locales introdujeron algunas variantes ofensivas, como el juego directo de zona de iniciación a zona de finalización, debido a la situación adelantada de la defensa asturiana, que facilitaban desmarques de ruptura directos como el que realizo Señe en los primeros compases del juego, para quedarse solo contra Herrero aunque no definió la ocasión en gol. La misma acción se reiteró en varias situaciones más, en una de ellas Rodri también encaraba al portero ovetense, pero el línea señalo un inexistente fuera de juego. Por su parte el Oviedo, utilizó un sistema de juego 1-5-4-1, con un repliegue intensivo aunque incomprensiblemente, con la línea defensiva muy adelantada, lo que facilitaba las acciones sobre espacios a su espalda. El gol de penalti de Señé, vino precedido de un balón desde lado izquierdo de Antonio Martínez, en el que buscaba atacar el lado débil en el área del conjunto visitante. En este intento encontró a Rodri, que puso la prolongación del balón sobre el área pequeña en la que Señé fue derribado.

La segunda parte fue un ejemplo claro de trabajo sucio por parte de los locales, defendiéndose de los constantes balones directos de los azules con numerosos cortes de balón e intentando buscar los espacios de la defensa rival cada vez que recuperaba el balón. Tras muchos minutos de trabajo y en uno de estos balones sobre la transición defensa-ataque, Rodri recibió el balón y se introdujo en conducción hasta el área, donde finalizó la jugada en gol y sentenció el partido. Impulso positivo de fortaleza anímica para lo que viene la última jornada en Soria.

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