CSKA Moscú 1 Real Madrid 0 El equipo blanco cae en Moscú con un gol encajado en el minuto uno obra del croata Vlasic que aprovechó una mala entrega del alemán Kroos

Palo para el Real Madrid en Moscú

Ilzat Akhmetov del CSKA corta un balón al jugador del Real Madrid Marco Asensio en un lance del partido. SERGEI ILNITSKY

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León

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Óscar Bellot | MOSCÚ

Al Madrid post-Cristiano le ha durado poco el ánimo reivindicativo. Tras un buen inicio de curso ante rivales de poca exigencia, el campeón de Europa ha incidido pronto en los pecados que se veían venir con la fuga permitida de su estandarte y ni siquiera la música de la Champions le sirve ya como acicate para demostrar que ha digerido la espantada del portugués. Aquejado de una insólita anemia ofensiva, timorato en defensa, anárquico por momentos en la medular y tieso en el área del adversario, el conjunto de Julen Lopetegui volvió a salir escaldado de una nueva visita a tierras moscovitas, donde acumula cinco derrotas en sus nueve visitas por una única victoria y que hincó en esta ocasión la rodilla ante el CSKA en el Luznhikí, de infausto recuerdo para la selección española y ahora también para el equipo que dirige el guipuzcoano, que no pudo pilotar a La Roja en el Mundial y no logró reflotar a una escuadra que naufragó a los 65 segundos.

Un visto y no visto tardaron los blancos en llevarse un tremendo golpazo del que ya no pudieron reponerse, con una monumental pifia de Kroos que dejó a Vlasic solo ante Keylor Navas para firmar un gol con el que nadie contaba a esas alturas (1-0). Se comió el amago del croata Varane, al que el Mundial sigue pasando una tremenda factura, haciendo gala de la fría puesta en escena del campeón de Europa, cuya falta de tensión en los inicios es un pecado que parece ya consustancial a su ADN.

Con Marcelo, Isco, Bale y Sergio Ramos en Madrid, Lopetegui dejó en el banquillo a Modric y dio la alternativa a Reguilón en el lateral zurdo, apostando también por Lucas Vázquez, poco utilizado en el comienzo de curso y que perdió su primer partido como titular en la Champions, tras firmar con él en el once cinco victorias y cuatro empates los blancos en los choques en los que partió de inicio en temporadas precedentes. Pero andaba más gélido el Real Madrid que la noche moscovita, con tres grados al comienzo del encuentro que no afectaron al cuadro local, con el cuchillo entre los dientes desde el silbido inicial. Desubicados y desarbolados ante un CSKA que partía en estampida, los blancos ni gobernaban ni amenazaban, todo lo contrario que un adversario que amagó incluso con el segundo cuando el rey continental ni había mirado a la portería de Akinféev. Nervios Nervioso e impreciso, despojado de la brújula de Modric el Real Madrid parecía un equipo menor, sometido por un conjunto que camina cuarto en la débil liga rusa y sin rastro de la autoridad que suele impregnar sus noches europeas. Así de mal dadas le vienen a un equipo que empieza a pagar los errores del verano.

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