Vinicius le cambia la cara al Madrid

El brasileño Vinicius celebra el primer gol del Madrid ante el Valladolid. FERNANDO VILLAR
Real Madrid 2 Real Valladolid 0 El brasileño, que provocó el primer gol, saca de la depresión al conjunto blanco, que no mereció la victoria ante un rival sin complejos
Roberto Morales | Madrid
La fortuna que le dio la espalda a Julen Lopetegui premió a Santiago Solari por su apuesta por Vinicius, el futbolista que a base de descaro sacó al Real Madrid del sufrimiento eterno en Liga, y castigó con un disparo que rechazó en la espalda de Kiko Olivas, a un gran Real Valladolid (2-0).
Solari se cargaba a Isco para premiar a Asensio, quien tras un arranque con fuerza se instalaba de nuevo en la intrascendencia. Su 1-4-2-3-1 daba más libertad a Modric y contacto con el balón, Bale de nuevo en la derecha con un nuevo entrenador. Una posición en la que solo se ve el galés, que tiene más continuidad cuando asoma por la izquierda, su zona natural.
Benzema buscaba el gol con un disparo cercano al poste, Asensio metía un centro con aroma de gol y Bale cabeceaba otro con peligro. Era el inicio con un Real Madrid dominador, instalado en campo rival, que daba amplitud con dos extremos pegados a la cal.
Aguantó el equipo de Sergio sin sufrimiento la búsqueda de un gol madridista y, tras un testarazo de Casemiro que detenía un seguro Masip, adelantaba metros para instalar la desesperación en la grada. Con poco, como cualquier equipo que este curso ha pasado por el Bernabéu, generó mucho peligro. Leo Suárez dejaba solo a Antoñito ante Courtois. Escorado a la izquierda chutó arriba y no encontró puerta. Media hora de tregua en la grada del Bernabéu que estalló en silbidos contra sus jugadores tras un disparo cruzado de Toni Villa y la tercera consecutiva de Ünal, a placer, de cabeza con todo para marcar ante Nacho resignado. Su testarazo no encontró puerta.
Sin la figura de centrocampista destructivo en frente, el Valladolid que transitaba por el momento de más sufrimiento, encontró el espacio para correr y castigó cualquier perdida del Real Madrid. Alcaraz sacaba de la nada un latigazo envenenado que repelía el travesaño, Courtois sacaba una mano abajo a un disparo ajustado de Toni Villa que también se estrellaba con el larguero en un gran disparo desde la frontal. El aviso del equipo pucelano no encontró el premio del gol ante un Real Madrid que ya iba sin red, en el alambre en cada acción, mostrando la falta de confianza que le instala en la mitad de la tabla. El madridismo bajaba el pulgar en el juicio a Bale, sustituido, y lo levantaba a Vinicius, el portador de la ilusión.
Solari se encomendaba a Vinicius y el chaval le respondía. Con la velocidad que le falta al resto, encaró a los rivales con descaro, se marchó y le pegó con fe. La fortuna de su lado, golpeó en la espalda de Kiko Oliva y el balón se alojó en la red.
El reencuentro con la victoria del Real Madrid tras cinco jornadas, lo sentenció Ramos tras un penalti a Benzema. El capitán golpeó con calidad, de un toque suave que contrastó con su celebración. Rabia ante los que le señalaron y un escudo que no se mancha.