Australia le debe una a Nadal

El balear se mide mañana a Djokovic por el título del primer Grand Slam del año Rafa llega en su mejor momento y dispuesto a ‘sacarse la espina’ de la final de 2012 .

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León

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ENRIC GARDINER | MELBOURNE

Cuando Rafael Nadal salte este domingo a la Rod Laver Arena de Melbourne no lo hará con el sentimiento de revancha que uno podría esperar. Esa actitud vengativa no va con él. Al terminar su encuentro con el griego Stefanos Tsitsipas no hubo ningún arrebato de orgullo. Al pasar por el túnel que lleva a la pista y en el que hay un muro dedicado a cada campeón, Nadal vio reflejado el 2009 bajo su nombre y se echó a llorar. Un momento imborrable en su carrera y que por diferentes circunstancias nunca se repitió.

Las lesiones le apartaron del torneo de 2013, le hicieron retirarse en 2010 y 2018, y un inoportuno percance en la espalda le impidió competir a alto nivel en la final de 2014 ante Stan Wawrinka. Además, dos finales históricas perdidas, en 2012 ante Djokovic y en 2017 ante Federer, dos eliminaciones en cuartos ante Ferrer y Berdych y una en primera ronda ante Verdasco.

Por eso el duelo contra Novak Djokovic (9:30 hora española) tendrá un cariz especial, la sensación de que quizás no sea la última ocasión, pero sí la adecuada. Nadal ha esperado diez años para volver a acariciar la copa plateada de Australia, lo ha hecho más rápido que ninguna otra vez, sacando mejor que nunca y en un momento de su carrera en el que quizás lo menos esperado era que volviera a una final de esta envergadura. La final será, además, un duelo contemporáneo. Djokovic y Nadal, la rivalidad más repetida en la historia del tenis, vuelven a confluir en el último partido de un torneo como en 24 de las 52 veces que se han encontrado. En 27 ocasiones cayó la victoria para el de Belgrado, 25 veces la reclamó el español. Catorce veces se llevó ‘Nole’ el título, diez Nadal. La única vez que se midieron en Australia, Novak Djokovic batió al balear en un duelo interminable categorizado como uno de los mejores partidos de la historia.

Llega Nadal con menos dudas, menos desgastado y sin un solo set perdido. ‘Nole’ se ha dejado dos parciales por el camino, coqueteó con unos dolores de espalda en octavos de final, pero demostró que en los momentos importantes sigue siendo el voraz chacal. Aplastó a Pouille en poco más de una hora (6-0, 6-2 y 6-2) y aparecerá en la gran final con la superioridad que le hace crecerse cuando llega el momento de alzar un título. Será una batalla entre el número uno y el número dos.

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No habrá un favorito, a priori, y ambos se jugarán el prestigio como antaño. Sin terceros actores que desvirtúen la competición, los dos mejores, frente a frente. Si Nadal gana, levantará su decimoctavo Grand Slam, a solo dos del reinado de Federer; de hacerlo Djokovic sumará quince, superando a Pete Sampras