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León

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óscar bellot

Cerrada su participación en la Audi Cup con la primera victoria de la pretemporada, el Real Madrid regresó ayer a los entrenamientos en la Ciudad Deportiva de Valdebebas con la vista puesta en el duelo del día 7 ante el Red Bull Salzburgo, penúltimo test antes de comenzar el curso.

Aunque el reencuentro con el triunfo después de tres derrotas y un empate da tregua al bloque que tutela Zinedine Zidane, las sensaciones siguen sin ser buenas y se han reabierto debates que el club quería enterrar. Disyuntivas que comprometen los planes trenzados entre la directiva y el técnico mientras siguen sin resolverse salidas innegociables para el marsellés como la de Gareth Bale, que explora ahora la vía de la Premier tras cerrársele las puertas de la Superliga china.

Ganaron los blancos al Fenerbahçe con un ‘hat-trick’ de Benzema, cuyo olfato sigue siendo crucial para el futuro de una escuadra que exhibe una alarmante insolvencia defensiva, extrema debilidad en el centro del campo y la misma falta de colmillo que le sepultó la temporada pasada. El cuadro turco, que venía de salir escaldado ante el Bayern, le hizo tres dianas al Madrid que hubiesen sido más de no mediar otra gran actuación de Keylor Navas, sostén de su equipo hasta que el lionés entró en ebullición, con Mariano resolviendo el encuentro en la segunda parte. El tico y el hispano-dominicano, a los que se les enseñó la salida, se reivindicaron tras las heridas que le abrió al primero el menosprecio de la directiva en favor de Thibaut Courtois y al segundo el fichaje de Luka Jovic sumado al desdén de Zidane, que no le dio ni bola en la gira norteamericana y sólo le recuperó a raíz de la lesión del serbio.

El Mónaco pugna por devolverle a la Ligue 1 pero el catalán se resiste a salir por segunda vez pese a que los 60 millones gastados por Jovic le convierten en el tercero en discordia en la punta de ataque. El ex del Eintracht de Fráncfort aún no ha estrenado su casillero goleador de blanco y su pretemporada está marcada por el infortunio, relevado tras 16 minutos frente al Arsenal por la expulsión de Nacho que obligó a Zidane a recomponer el esquema y lesionado ante el Atlético.

Todo lo contrario sucede con Keylor Navas, guardameta de referencia para Zidane pese a que aceptó a regañadientes la decisión de la directiva de entregarle la portería a un Courtois del que el francés sigue recelando. Al dictado de los despachos, el técnico aconsejó al costarricense que mirase el mercado para acabar con un duopolio de difícil convivencia, pero sus pretensiones económicas abortaron una marcha que parecía cantada. Se lució ante el Tottenham y respondió también frente al Fenerbahçe mientras el belga se recupera de su lesión en el tobillo izquierdo.

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La situación inquieta en la zona noble del Santiago Bernabéu, cuya preferencia por los jóvenes valores choca con la calma que preconiza Zidane, templado con Kubo, la gran sorpresa de la pretemporada, como con Vinicius. «En el futuro será importante para esta plantilla, pero hablaré con él a la vuelta. Sería bueno verle en el Castilla y entrenando con nosotros. Ya veremos cómo lo encajamos. Es muy joven, como Rodrygo y Vinicius», dice Zidane.