Diario de León

Tres mil gargantas lamentan al unísono la derrota germana y disculpan a Kahn

Alemania llora y perdona

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Enrique Múller - BERLIN.
León

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La exclamación que emanó de tres mil gargantas retumbó en la moderna plaza del Sony Center en la Postdamer Platz y fue el preludio de un desenlace que entristeció a la nación. «Nein», gritaron los fanáticos y se llevaron las manos a los rostros, después de ser testigos de la tragedia del héroe: el error miserable de Olli Kahn en el minuto 67. «No puede ser. Olli ha sido nuestro mejor jugador y ahora este gol», balbuceó Karin, una hermosa estudiante que se había pintado los colores de la bandera germana en sus dos mejillas. Cuando sonó el pitido final, Alemania se doblegó y lloró lagrimas de impotencia. Pero los hinchas no regresaron ayer a sus casas humillados por la derrota. Alemania vertió lagrimas de tristeza por no haber logrado la hazaña de conquistar el titulo y muy pronto recordaron que el equipo de Rudi Vóller había llegado a Japón rodeada de un aura de perdedores. «Gracias a Olli llegamos a la final. Ahora tenemos que festejar el segundo lugar», admitió Karin, que había recuperado la serenidad y los deseos de festejar. Karin y sus amigos no escondieron sus banderas y marcharon hasta la famosa Ku''damm, una avenida céntrica para celebrar la hazaña de la selección. Algo más de una hora después del fin del partido, una rara muestra de convivencia deportiva se vivió en la Ku''damm: miles de alemanes y un centenar de brasileños bebieron y bailaron en la famosa avenida. Los alemanes se olvidaron del famoso grito de victoria ¡Sieg, Sieg!«, que habían entonado el martes pasado, y prefirieron corear un grito más modesto.y apropiado a las circunstancias: «vicecampeones». Alemania se había preparado para la victoria. La prensa dominical no puso en duda el triunfo y en grandes titulares reflejaron el sentimiento colectivo que invadió al país en vísperas de la gran final. «Toda Alemania desea el triunfo», tituló el Welt am Sonntag. «Hoy somos todos Olli» escribió el Bild am Sonntag en su primera página. Es cierto, la nación se había preparado para el gran triunfo y todo el mundo había olvidado el complejo de perdedores. Alemania se sintió ayer, durante algunas horas, como la nueva potencia del fútbol y un aroma de arrogancia floreció en las páginas de los periódicos. «Así ganaremos a los samba boys», tituló el BZ al describir en un articulo, las habilidades de los jugadores alemanes y la afición de los brasileños por el carnaval y la samba.

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