TOUR DE FRANCIA
Armstrong tropieza, Freire se cae
«Los últimos 50 metros se me han hecho eternos. Parecía que nunca llegaba a la meta. Cuando me ha pasado McGee he hecho un gesto de frustración, de rabia contenida, por la oportunidad que se me ha escapado. Casi es mejor no pensa
Pedro Horrillo acababa de perder una etapa en el Tour de Francia, la séptima, que ganó el australiano Bradley McGee, dando de esta forma el primer triunfo a un corredor de un equipo francés en la prueba. El lanzador de Oscar Freire estaba hundido. La etapa tuvo un desarrollo anodino, con tres corredores escapados durante mucho kilómetros, con una quietud engañosa, de esas que parecen amenazar tormenta en cualquier momento. Y la tormenta llegó, y de que manera, a esta séptima etapa, en forma de caída, a once kilómetros de la meta, primero, y más tarde, a dos. En la primera montonera (nombre ciclista para una caída multitudinaria) se vieron implicados muchos corredores. Empezaremos por el más cercano, Oscar Freire, que se fue a la cuneta en compañía de otros ciclistas y se dolía de la espalda. Freire, que se quedó solo, sin ningún compañero a su lado, reemprendió la marcha y llegó a Avranches a 6-23. Fue al hospital para conocer el alcance de sus lesiones. En principio le diagnosticaron un traumatismo lumbar. En esa caída abandonó Didier Rous, con fractura de clavícula. Kilómetros más adelante, a dos de la meta, Lance Armstrong tuvo poner pie a tierra. «Alguién rozó primero mi rueda trasera. Luego me golpeó Heras también la rueda de atrás. No me caí, pero perdí tiempo. Se había enganchado el manillar de una bicicleta a mi rueda y tuve que enderezar también mi manillar. No estoy agobiado, ni molesto. Esto significa que tendré que andar un poco más rápido en la contrarreloj del lunes», manifestó Armstrong al llegar a la meta. Salió como un cohete en cuanto reparó ese percance, incluso dejó a bastantes de sus compañeros tirados, pero el grupo principal se le había ido. Se queda a 34 segundos de Igor González de Galdeano y siete corredores de Once-Eroski mandan en la general. Si esas posiciones, y distancias, se mantienen, tanto Igor como Beloki tendrán todas las referencias del americano y eso es importante. Horrillo, el lanzador de Freire, que arrancó a 800 metros de la llegada se quedó a veinte metros de ganar. Horrillo tuvo la desgracia de que el australiano McGee, un gran persecucionista, que tiene 26 años, llegase con una fuerza impresionante. Profesional desde 1998 con la Française des Jeux, McGee ha sido medalla de bronce en los Juegos Olimpicos de Atlanta, en persecución por equipos y bronce en persecución individual en Sydney, además de campeón del mundo de persecución por equipos a los 18 años.