Diario de León

TOUR DE FRANCIA

Armstrong deja el Tour en una lucha por las etapas

Ayer, Armstrong volvió a ganar la etapa que subía a los Pirineos, apoyado otra vez en Heras, y dejó claro a quien quisiera verlo que el Tour es cosa de un nombre. Los Alpes pueden ser sólo un trámite aburrido.

Laurent Jalabert volvió a intentar la victoria al meterse en una escapada

Laurent Jalabert volvió a intentar la victoria al meterse en una escapada

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Benito Urraburu - BEILLE.
León

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«Esto no está terminado», comentó Lance Armstrong al llegar a la misma meta en la que Marco Pantani venció en 1998. No lo está porque la carrera finaliza el día 28 de julio, pero el corredor americano sigue imponiendo su tiranía de forma autoritaria. En la despedida de los Pirineos, Armstrong lograba su decimocuarta victoria de etapa en el Tour, la séptima que consigue en línea, y deja muy despejado su camino hasta París. Cada día va eliminando corredores y todavía no ha terminado de mover su cedazo. En La Mongie le tocó a Igor González de Galdeano y ayer, a Joseba Beloki, que hizo una subida final prodigiosa, nuevamente entre el líder y Roberto Heras. La jugada de la formación estadounidense resultó de libro y suele funcionar cuando se tienen dos corredores pletóricos. Armstrong atacó a poco más de seis kilómetros para la meta y a Beloki le obligaron a trabajar. Lo hizo hasta el final, con Heras a rueda. El bejarano le atacó más tarde. Joseba es un corredor duro, rocoso, y no cedió más que diez segundos. La idea de Johan Bruyneel, el director del US Postal, era que los dos llegasen juntos a la meta y luego repartirse la victoria con uno de ellos, pero no pudo ser. Beloki alcanzó a Heras, continuó tirando de él y en la meta su amigo le esprintó para conseguir los 12 segundos de bonificación. «Yo hubiese hecho lo mismo. Te fastidian que te hagan eso, pero es la ley del ciclismo», decía Beloki, que al igual que su compañero Igor González de Galdeano conservan sus posiciones y las van consolidando, con unas diferencias que aumentan a su favor. Viendo a Lance Armstrong es lo mejor que pueden hacer. Es muy fácil decir que hay que atacar al americano, pero es casi imposible hacerlo. No hay que engañarse. Sólo perderá este Tour si surge alguna circunstancia extraña, extradeportiva. Habrá ataques buscando la lucha por las etapas, que quedan muchas y jugosas, pero pedirle a la Once-Eroski que ataque desde lejos es una temeridad. Sigue quedando Tour y la Once no pierede la ilusión de hacer cosas, pero el líder se la va marchitando. Una semana preguntando si estaba y cuando llega, aburre.

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