Manuel Martínez decepciona en la prueba de lanzamiento de peso del Europeo y se queda sin metal
España marcha, pero no tira
Manuel Martínez, que llevaba un año como el mejor especialista europeo de lanzamiento de peso, no pudo mantener dicho status en la cita más important

El lanzador leonés fue superado por cuatro de ellos en la final de lanzamiento de peso: el ucraniano Yuriy Bilonog (oro con 21,37), el danés Joachim Olsen (plata con 21,16) y el alemán Ralf Bartels (bronce con 20,58), además de Arsi Arhu. El español, que estaba tercero con un tiro de 20,45, fue retrocediendo puestos ante el teutón y el finlandés Arsi Arhu (20,47), que le llevaron a un decepcionante quinto puesto. El español se quedó bloqueado después de cometer un nulo en su tercer tiro, sin duda el más largo de todos. El danés Joachim Olsen, con 21,57 metros, encabezaba la lista europea con diez centímetros más que el español, y el ucraniano Yuri Belonog venía de lanzar 21,13. Belonog explotó en su segundo tiro, de 21,37 metros. A continuación Martínez llevó la bola hasta la raya de los 21, pero tropezó en el bordillo y se dio un tortazo espectacular contra la hierba, minuciosamente repetido por televisión. Ahí perdió sus últimas opciones. La lluvia arreció y terminó empapado. Después, bajo un tremendo aguacero, fue incapaz de recuperarse y terminó cediendo la medalla de bronce. Oro y bronce en marcha Los mejores marchadores de Europa se rindieron ante un liviano marchador granadino. Los que compitieron con él y los que huyeron despavoridos hacia la otra variedad (los 50 km.) de la marcha, como el ruso Robert Korzeniowsky. Paquillo Fernández (1:18.37) ofreció un recital durante los 20 kilómetros que le separaban de la medalla de oro. El broche, más inesperado, lo puso un murciano, Juan Manuel Molina, que logró la medalla de bronce. Paquillo logró un triunfo de tronío. La primera parte del éxito llegó el pasado 28 de abril en Turku (Finlandia), el día que batió el récord del mundo (1:17.22) doblegando a Korzeniowsky. La segunda porción de su gratificante victoria se produjo ya sobre el asfalto de Múnich, donde arrasó sin contemplaciones en una exhibición jamás contemplada en una cita de este calibre. Paquillo tomó la cabeza desde el pistoletazo inicial y en el kilómetro 3, con una sonrisa en la boca, se despidió de sus acompañantes en cuanto comenzó a marcar un ritmo insoportable, inferior a los cuatro minutos por kilómetro. Nadie ni nada pudieron con él. Ni siquiera la inadmisible torpeza de un espectador que chocó con él poco antes de entrar al estadio. Por detrás se colocó el ruso Vladimir Andreyev, que fue segundo, y tras estos marchaban otro ruso y otro español, Juan Manuel Molina. Este último con dos avisos (a uno de la descalificación). Pero la providencia se alió con el murciano, ya que su rival se frenó en seco al sentirse indispuesto. Molina calculó su ventaja y entró en la recta final con Burayev pisándole los talones. Niurka tampoco tuvo su día en la clasificación de longitud. Eso le costó la eliminación. En 1.500, los tres españoles estarán en la final.