Diario de León

El desvede descubre una campaña pobre, aunque con tendencia a mejorar

La codorniz, de mal en peor

Cuando ya han transcurrido tres jornadas de media veda, la opinión generalizada entre los cazadores es que nos encontramos en una campaña pobre, igual o peor que la del pasado

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Pedro Vizcay - LEÓN.
León

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La media veda tiene un encanto especial para los aficionados a la caza menor con perro. Se trata de una forma de hacer deporte y salir al campo en unas jornadas apacibles, con unos lances frecuentes y con la compañía del perro, amigo inseparable, del que se ha cuidado durante todo el año pensando en unos pocos días. Luego están las codornices, el ave más pequeña de la familia de las gallináceas, astuta y admirable, que ha criado en las estepas mesetarias y en los campos de trigo. Ha llegado procedente del Norte de África en una larga migración y regresará cuando tenga fuerzas suficientes no necesariamente por el mismo camino. Las últimas temporadas están siendo realmente decepcionantes, entran pocas codornices y los aficionados se temen lo peor, que a la vuelta de unos pocos años no se abra la media veda. No hace muchos años el cobrar medio centenar de codornices en una sola jornada era bastante frecuente. Era tal la cantidad de aves que cruzaban el estrecho de Gibraltar que incluso se las capturaba con redes en sus momentos de reposo sobre las olas. Estas practicas abusivas, así como la caza que ahora se realiza durante el invierno en zonas como Marruecos o Mauritania, han reducido considerablemente su número, a pesar de que se trata de una especie muy prolífica. Ahora, el hacer una piña de doce o catorce aves en una jornada ya resulta excepcional. Se pudo comprobar en la jornada de inauguración de la temporada, en la que muy pocos pudieron pasar de la docena. Al refrescar las temperaturas al avanzar el verano, es probable la entrada de codorniz que ha criado en la montaña y previsiblemente eso permitirá mejorar el balance. Campaña muy floja Las cifras oficiosas que se apuntan en la presente campaña vienen a representar un promedio de seis codornices por cazador y día, la realidad en León resulta más pobre. Bien es verdad que según zonas y con un buen perro hay cazadores que han realizado e incluso superado ese promedio, pero los datos tomados en el campo por quien suscribe se reducen a tres en los secanos y el doble en los regadíos. Estos datos han causado una notable decepción, ya que las previsiones apuntaban mucho más altas. Cuando se cosechó el cereal se vieron buenas polladas y con un nivel óptimo de desarrollo, pero la sequía unida a los dos días de frío del 10 y 11 de agosto, han precipitando el viaje de retorno de las aves hechas de forma que han quedado las polladas tardías. Incluso hay codornices que no han efectuado la puesta todavía. Pero la situación podría mejorar sustancialmente si, con la llegada de tiempo fresco y tormentas, las pequeñas gallináceas que han criado alto inician el regreso. Esta es la esperanza de muchos aficionados ya que, en algunos cotos, las últimas temporadas se caza mejor al final. Otros, sin embargo, están pensando en cerrar antes de tiempo evitando así que, a falta de codornices, algún desaprensivo dispare sobre otras especies.

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