Los profesionales impartieron enseñanza durante el partido
El campo se convirtió ayer en aula
El buen ambiente que presidió la jornada fue una consecuencia directa del saber estar de los profesionales que en todo momento «llevaron de la mano» a sus compañeros de equipo. Ya desde la salida se podía intuir que la de ayer sería una jornada para el recuerdo y, en efecto, eso es lo que ocurrió al término de la misma. Uno de los más simpáticos de entre todos los participantes era el varias veces campeón de España, Juan Quirós. El andaluz compartía equipo con Rogelio Ramos y la diversión, aparte del buen juego, estaba garantizado allí. Fue tan bueno el golpe de Gelín, que Quirós ya no quería jugar su bola desde el tee del uno, ante la risa de la concurrencia. Por cierto, no es habitual que suceda, pero esta vez hubo público siguiendo las evoluciones de los jugadores a pie de hoy. Ellos también pudieron aprender de lo visto. Y es que los profesionales iban corrigiendo o aconsejando en todo momento a sus compañeros de partido. Lo normal es que la bola buena fuera la de los más avezados, pero no siempre fue así. Un consejo generalizado a la hora de patear. Era que nadie se quedara corto en el green. Si se falla, que sea por exceso, nunca por defecto. Como no hay verdad absoluta, alguno falló por tirar demasiado fuerte, ya que la bola pasó justo por encima del agujero.