Adif ‘se olvida’ en Navatejera del tamaño de los camiones
La obra de 6,5 M€ para borrar 3 pasos a nivel pasa por una rotonda en la avenida de La Libertad que la Junta pide recortar para que giren los vehículos pesados.Villaquilambre ejerce de cartero entre el Administrador y el Gobierno autonómico para solventar el asunto

El parque del Cardadal acusó el mordisco de terreno para habilitar la gran glorieta que ahora se tendrá que recortar.
La ingeniería civil podría escribir una poesía trágica en Navatejera: se pueden mover 16.000 toneladas de tierra, presupuestar 6,5 millones de euros, diseñar un sofisticado paso inferior con cajón hincado bajo las vías y presumir de librar a los vecinos de esperar el tren hasta 32 veces al día... para acabar descubriendo, con la arcilla ya compactada, que un camión grande no cabe en la gran rotonda sobre la que pivotaría todo el desahogo del tráfico tras suprimir tres pasos a nivel.
Las botas con barro de la obra de integración de Feve han chocado de frente contra la Dirección General de Carreteras de la Junta de CyL.
El organismo autonómico, al observar el trazado circular de la glorieta de la avenida de La Libertad en Navatejera (como se llama al tramo urbano de la León-Collanzo), ha dictaminado con precisión milimétrica lo que el ojo humano ya empezaba a sospechar: que si un vehículo de grandes dimensiones no articulado osa venir de León e intentar colarse hacia el nuevo y futuro paso subterráneo bajo las vías, la maniobra requerirá más fe que geometría.
Ante semejante entuerto, el Ayuntamiento de Villaquilambre ha tenido que asumir el siempre ágil y agradecido papel de «cartero administrativo» entre instituciones. Echando mano del noble principio de colaboración entre entidades —expresión técnica para referirse a enviarse papeles de un despacho a otro mientras las palas esperan—, el Consistorio ha remitido a la Junta la solución ideada a toda prisa por Adif.
La propuesta del gestor ferroviario para enmendar la plana es tan ingeniosa como lógica: «podar» la almendra central de la rotonda. En una suerte de liposucción urbanística, se recortará el corazón de la glorieta para arañarle entre dos y tres metros de anchura. Y para rematar el «mapa de soluciones», se añadirá un carril de incorporación directo hacia el norte (dirección Villaquilambre) para evitar que los camiones tengan que realizar malabarismos en el giro hacia la LE-311, según confirman.
Mientras Carreteras de la Junta estudia si da el visto bueno al tijeretazo de la glorieta, las máquinas continúan dando forma a la que está llamada a ser la gran sutura urbana de la década en el municipio. Una intervención que prevé liquidar de un plumazo los demonios históricos de los pasos a nivel de El Cuco, Las Huergas y La Cerrada, desahogando una arteria por la que desfilan más de 12.000 vehículos diarios.
Las barreras de Feve pronto serán historia en el municipio, sí, pero la diplomacia del asfalto aún tiene que resolver la gran pregunta de la obra: si la burocracia sabrá girar a tiempo o si habrá que pedirle a los camioneros que recorten también sus remolques.
Tras dos décadas de reivindicaciones, las obras para eliminar los tres puntos negros sobre las vías en Navatejera, comenzaron el pasado mes de febrero y han pasado a una fase visual espectacular, donde las máquinas han aplanado la carretera paralela a la vía férrea y a la avenida de La Libertad (LE-311) de casi 800 metros; una de las dos rotondas y las rampas de entrada y salida al nuevo túnel de la calle El Retiro.
El beneficio para la movilidad en la zona cuando la obra se remate será enorme, ya que los vehículos que ahora llegan desde la Universidad por la avenida de Los Jesuitas en dirección a Villaquilambre deben esperar más de treinta veces veces al día para cruzar la vía del tren en el paso de El Cuco (casi por debajo de la ronda Este) por la bajada de las barreras.
Con los trabajos, esos conductores van a disponer de un giro a la derecha por el nuevo vial hacia la primera glorieta distribuidora del tráfico, que les permitirá incorporarse en menos de 1 kilómetro a la carretera central de Nava a través de un subterráneo que en superficie también se gestiona con una segunda rotonda y que hará desembocar la circulación rodada en la nueva, imponente y ahora cuestionada glorieta de la avenida de La Libertad, junto al polideportivo.
Y mientras se perfila el eje principal de Nava, la mirada no se aparta de El Egido, a 2 kilómetros. Con la relicitación por 1,08 M€ ya en marcha, la supresión de este cuarto punto negro —el más fatídico de la línea Matallana-Villaquilambre— completará el puzzle de seguridad del municipio.
El percance amenaza con dilatar el plazo de fin de obra
El imprevisto del tamaño de la glorieta de la avenida de La Libertad, llamada a ser el pulmón distribuidor del tráfico tras la clausura del paso de El Cuco (o Jesuitas) que está en marcha, amenaza con descuadrar los plazos de un Lego que los vecinos esperaban ver finalizado entre finales de este año y principios del siguiente. Las previsiones originales contemplaban completar en pocos meses tanto los casi 800 metros del nuevo vial paralelo a las vías del tren como el sofisticado paso subterráneo mediante cajón hincado y la pasarela peatonal de El Cuco. Ahora, todo el calendario queda en el aire a la espera de que Carreteras de la Junta dé el visto bueno al retoque de planos para achicar la rotonda.
Pese al parón burocrático, lo que hay en juego es transformar dos décadas de esperas ante las vías del tren en Villaquilambre en un trayecto fluido de menos de un kilómetro para más de 12.000 conductores diarios. La apertura de este complejo puzle vial librará a los vehículos que bajan desde la Universidad hacia Nava de soportar el cierre de barreras 32 veces al día