CICLISMO

Tres metales y un pinchazo

El español Óscar Freire por primera vez en los últimos años no pisó el podio de la prueba reina de un mundial, pero tanto él como sus compañeros volvieron a hacer una excelente carrera y sólo un percance a falta de unos 4 kilómetros par

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Felipe Recuero - ZOLDER.
León

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Es la prueba que inclina la balanza para un lado u otro en unos mundiales y en esta ocasión el fiel de la báscula no se fue a la parte española como consecuencia de esa caída a pocos kilómetros de la línea de meta. Tanto Freire, habitual en el cajón con dos medallas de oro y una de bronce en los tres últimos años, como el resto de sus compañeros quedaron sin opciones. Hasta ese percance el comportamiento de los españoles había sido bueno. Menos agresivos que en otras ocasiones al ser el terreno menos favorable por su suavidad y por ello que hicieran lo justo por llegar bien situados el tramo final. Una caída masiva echó por tierra las ilusiones de renovar los laureles de años anteriores. Lo positivo es la sensación de equipo que volvieron a dar. El balance de los representantes españoles, una medalla de plata y dos de bronce, no es malo si se tiene en cuenta que tampoco en el resto de las pruebas tuvieron la fortuna de su lado. Francisco Gutiérrez logró la plata, que pudo haber sido el oro, en la prueba de fondo sub''23, en la que también una caída condicionó el desenlace final. Los bronces fueron para Igor González de Galdeano en la contrarreloj individual elite y Joane Somarriba en fondo, corredora ésta que en la crono perdió ese metal por tan sólo tres centésimas sobre la suiza Thürg en una prueba que ganó la rusa Zabirova. Tres medallas que saben a poco, pues con un poco de fortuna pudieron haber sido alguna más, al margen de esa de contrarreloj individual que acarició la doble ganadora del Tour de Francia y Giro de Italia la vizcaína Joane Somarriba. Eran las cuatro carreras donde más esperanzas había para conseguir medalla y en tres de ellas se consiguieron. Se «falló» en la ruta profesional por el percance, pues en las inferiores, en juveniles, las posibilidades son menores al no cuidarse la cantera como en otros países y por ello que poco se les puede exigir a los representantes que cumplieron con dignidad su difícil compromiso. Tres medallas que saben a poco, pero que sirven para mantener el pabellón español en un plano mundial, al margen de lo sucedido en la ruta donde Freire era el hombre a batir o en la contrarreloj individual profesional en la cual, por sus exhibiciones en las cronos de la Vuelta a España, el flamante campeón de la carrera Aitor González partía con la vitola de favorito. Aitor no lo hizo como se esperaba. El cansancio y las celebraciones por su triunfo en la Vuelta le pasaron factura y tuvo que conformarse con el séptimo puesto.

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