CICLISMO
Rebajas para un Tour centenario
«Cuando estábamos detrás del escenario, Miguel me dijo, este Tour es para ti, Pedro. He pensado que iba a ser muy montañoso, que por eso me iría bien, pero cuando Jean Marie Leblanc empezó a desvelarlo no me ha parecido tanto. No sé don
Hay menos llegadas en alto, menos kilómetros contrarreloj individual y el respeto, como ya se conocía, a las seis ciudades que acogieron el Tour de 1903. La única variación realmente importante hay que buscarla en la situación de la primera contrarreloj, después de unos Alpes que no van a decir mucho, y en las ocho etapas finales, en las que hay situadas dos contrarreloj, dos llegadas en alto y dos etapas de montaña. Los cambios que ha introducido el Tour no perjudicarán a Lance Armstrong, que sigue siendo el gran favorito. Tiene terreno más que suficiente para ir haciendo diferencias, aunque quizás las vaya haciendo de forma muy distinta a la de otros años. Decimos que menos kilómetros contrarreloj puesto que en total serán 68 kilómetros contra el crono por equipos, en la cuarta etapa, una disciplina en la que se mantiene la media habitual, pero en la que habrá un tope de pérdida de tiempo, a la espera de las cronos individuales donde el descenso de kilómetros se nota más. Dos contrarrelojs individuales de 48,5 y 49 kilómetros, junto a un prólogo de 6,5 kilómetros dejan esa disciplina en 104 kilómetros, una distancia en la que se puede conseguir tiempo, pero que queda lejos de lo que hemos visto otros años. Sin ir más lejos, son diez kilómetros menos que en el Tour de este año. La distancia del prólogo es lo que se mantiene inalterable. Tres llegadas en alto En cuanto a la montaña, las llegadas en alto, tampoco hace falta remontarse muy atrás. En el Tour que ha ganado Lance Armstrong este año había cinco llegadas en alto, La Mongie, Plateau de Beille, Mont-Ventoux, Deux Alpes y La Plagne. En la edición del Centenario, la del 2003, habrá tres. Alpe D''Huez, la única llegada en los Alpes, junto a las dos de los Pirineos, Plateau de Bonasque y Luz Ardiden. A pesar de esas tres llegadas en alto, hay siete etapas que pueden ser consideradas de montaña, de alta montaña, tres de ellas en los Alpes, jornadas importantes para el trabajo de un equipo, con finales en Morzine y Gap, en las que se pasarán puertos como Ramaz, Lautaret o Izoard, al margen de los puertos que se subirán camino de Alpe D''Huez. Se ha prescindido del puerto de la Madeleine, que hubiera aportado más dureza en los finales de Gap o Alpe D''Huez. Una zona que desaparece es el Macizo Central. Siempre ha sido complicada en el Tour, con etapas peligrosas, lo que permitirá que se entre de lleno en los Pirineos, con esos dos finales en alto, Plateau de Bonasque y Luz Ardiden. Curiosamente podrían resultar más peligrosos los finales en Loudenvielle y Bayona. En la primera se pasarán los puertos de Core, Portet d''Aspet, Mente, Portillo y Peyresourde, este último a 17 kilómetros de la meta. Camino de Bayona, habrá 70 kilómetros desde el último puerto. El mayor problema de los Pirineos vendrá por la acumulación de esfuerzos puesto que no sólo estarán seguidas las cuatro etapas de montaña. En la duodécima se disputará la primera contrarreloj individual, por lo que habrá cinco días seguidos de dificultades, con uno de descanso por medio. La segunda parte del Tour es más complicada. Desde Narbona hasta Paris se jugará la carrera. En general, hay menos kilómetros, en una tendencia que se repite desde hace años. En resumen, diez etapas planas, dos cronos individuales, una por equipos, siete de montaña y dos descansos.