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León

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Si nos olvidamos del Balonmano Ademar y de Manolo Martínez ¿qué le queda deportivamente hablando a León? (por favor no me hable de fútbol ni de baloncesto). Y si le quitamos las Juntas Vecinales ¿qué le quedaría a León de rasgos corporativos institucionalmente diferenciadores? (y no me hable usted de Comarcas, por favor). Pues simbiosis de ambas cosas, de deporte leonés y de sesgos diferenciales, eso es la Lucha Leonesa. Genuinamente deportiva y genuinamente leonesa. ... Y que debiera encontrar el sentimiento y el mensaje de la Lucha por lo Leonés, por los valores leoneses con mayúscula. E incluso con minúscula. «¡Lucha Leonés!» conmina y reta el Himno a la Lucha Leonesa. Un reto con múltiples connotaciones y abierto a todos los frentes. Lucha al cinto con tu adversario. Y lucha porque rió se condene a la indiferencia al deporte que estás practicando o presenciando en el corro, o siguiendo por los periódicos. Ante ti, algo más que peculiaridades y singularidades. Así las cosas no queda sino luchar, Lucha Leonés, porque institucionalmente se dé el trato que corresponde a nuestras contadas élites deportivas. De las dos únicas cosas que podemos presumir de líderes -nuestras huestes del gran Manolo Cadenas y el no menos grande Manolo Martínez-, rebuscando en todo el panorama leonés de toda especie. Lucha -Lucha leonés-, presiona para que se vuelquen con el B. Ademar apoyos públicos y privados. Y que con Manolo Martínez... no nos arriesguemos a perderle de vista. En cuanto a las Leonísimas Juntas Vecinales, lucha por que... no atenten -no sigan atentando- contra ellas, al menos. Que no las exterminen y acaben borradas de la Historia como viene sucediendo con Fueros Leoneses, Cortes Leonesas... Cuando no es territorializar -vía PP- es comarcalizar -vía PSOE-. El caso es excluir provincialización -ay, la perseguida Diputación Provincial- y ya no digamos el reconocimiento hacia la Región Leonesa o el Reino de León. Comarcas: «administración vertebradora del estado de las autonomías» (sagaz colega Núñez dixit). Jo macho, ante tamaña «cosa» no queda sino rendirse... y aplaudir. Osea, descojonarse de risa... que es lo que sugiere subliminalmente el colega con la cita cogida por los pelos. Por nuestra parte de francotirador, nada de nada; simple observador. De conciencia crítica, lo mismo; mera conciencia leonesa. Compromiso leonés, en suma. En esa línea y desde esa perspectiva, reivindicamos sponsorización ya para el B. Ademar, Manolo Martínez y la Lucha Leonesa. Y que el mejor sponsor para la supervivencia de las Juntas Vecinales lo constituya el Pueblo Leonés dispuesto a defender lo suyo; a no dejarse arrebatar lo más genuino. Nada de lo cual ha de dejarse en manos de las Instituciones y en especial de la Autonómica. Si hasta niegan la luz a San Isidoro, o cuando menos no impiden que quede «a oscuras». El Delegadín pretendió «oscurecer» a todo un Abad de la talla del Abad Viñayo. Pero es mucho Abad -y muy sabio y muy santo y y...- el cachazudo -e infatigable e irreductible- D. Antonio. De esos que a su modo -retranca y cachaza- sintonizan con el «Lucha Leonés» ¡Bravo luchador de Otero que las Dueñas! ¿Un minidelegado puede «sombrear» -hacer sombra- a un maxiabad? Que salgan a la calle a preguntar... y que responda el Pueblo Leonés. Luchístico recuerdo a Kike La semana pasada este periódico se hacía eco del fallecimiento de Enrique Fernández «Kike/Quifer/Quimode/Modestito...», resaltando sus vínculos con el teatro, el ajedrez, el fútbol modesto... Este columnista, que le trató con bastante asiduidad en los años de Proa y de La Hora Leonesa, llegó a descubrirle una cierta debilidad también hacia la Lucha Leonesa (aparte de que «nada de lo leonés le fuera ajeno» al polifacético Kike). Aún recordamos su comentario «la desgracia de la L.L. es ser cazurra, tan cazurra...». Pues menudo ojo clínico y diagnóstico el del clarividente Kike. En nuestra etapa de radiofonismo profesional, nos tocó en una ocasión formar parte del Jurado de un Concurso de Cuentos de la Cadena Cope, y allí nos topamos con un delicioso relato del bueno de Kike en el que se describía un corro a la vieja usanza; con expresiones tan castizas como «era muy luchador, muy fino luchando, de un saque muy elegante...» que atestiguaban el dominio del tema. Sirvan estas dos pinceladas como demostración de que ni la L.L. escapaba a la observación inquieta del perspicaz Kike, a su sensible agudeza. Y sirvan estas líneas como testimonio de recuerdo al amigo de tiempos pretéritos -y nada fáciles- con quien compartimos inquietudes y afanes que dejan huellas emotivas.

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