Diario de León

PRIMERA DIVISIÓN

De la crisis hacia la tragedia

El Barcelona está en una de las peores crisis de su historia. Una aseveración que podría parecer desproporcionada alcanza tintes de realidad cuando se repasa los pormenores de una situación crítica. El club que preside Joan Gasp

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Sergi Olego - BARCELONA.
León

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Joan Gaspart accedió a la presidencia tras ganar las elecciones. El socio respondió a la petición del antiguo presidente, Josep Lluís Núñez, y se dejó guiar. Gaspart aparentaba ser más de lo mismo. Dos años y medio después los pronósticos más pesimistas se cumplieron. Los socios le empiezan a conocer. Gaspart es un presidente maleducado. No es capaz de mirar a los ojos cuando el presidente adversario le da la mano. Se sale de sus casillas intentado culpar a todo el mundo de los males de su club como cuando aseguró que Figo acudió al Camp Nou a provocar. Es incapaz de reconocer sus culpas. Tras el encuentro con el Sevilla aseguró que nunca había hecho nada malo por el club en sus 25 años como directivo. Ha costado que los socios azulgrana se dieran cuenta pero, finalmente, lo han hecho. El barcelonismo ya tiene a su culpable. Escogen a Gaspart. El socio entiende que la imagen del club es el primer equipo de fútbol. Por ello, abuchean a su presidente, le pidan que dimita y le dirigen innumerables improperios. Entienden que se ha derrochado el dinero en jugadores con poco clase. Ven a un equipo roto con un presidente incapaz de fabricar en tres años un proyecto que entusiasme más allá del mes de diciembre. La solución la espetó el Camp Nou. «¡Gaspart dimisión!» El presidente azulgrana no se marchará. Ni su anuncio de convocar una asamblea de compromisarios puede hacerle cambiar de parecer. Ahora es el turno de los socios. No obstante, la falta de confianza en posibles candidatos al trono también les hace temblar. No vislumbran a nadie capaz de sacar al Barcelona de la crisis institucional que está sufriendo. Sin embargo, tienen claro que la única opción pasa por el cambio. La moción de censura, que lleva recogidas casi 1.400 firmas, es el primer camino para todos aquellos que quieren perder de vista a Gaspart. De poco le servirán al presidente reuniones como la de ayer con los jugadores. El socio está harto y cansado. Van Gaal no aporta nada Gaspart y Van Gaal andan demasiado unidos. La dimisión de uno no se entendería sin la del otro y viceversa. En este sentido, el holandés podría enterrar a su segundo presidente. Tras el adiós de Núñez, Gaspart también caería víctima de su incapacidad. Van Gaal ha llevado al equipo a la peor clasificación de su historia en la Liga. Aunque en la competición europea ha batido todas las marcas, muchos aseguran que sus rivales pasarían por problemas para mantenerse en primera. El holandés no tiene esquema fijo. Sus jugadores, aunque se empeñen en defenderle como ayer hizo Luis Enrique, el capitán del primer equipo, tampoco dan muestras de confianza. Los números son esperpénticos. Un punto de los últimos quince con un balance lamentable de un gol a favor y de churro, el que marcó Kluivert en Anoeta, y ocho en contra, algunos cómicos y con Frank de Boer como protagonista. Ya no vale lamentarse de actuaciones arbitrales ni de errores tontos. Van Gaal demuestra no tener soluciones para salir del atolladero. Se emperra en asegurar que es el mejor entrenador para salir del pozo, pero utiliza su libreta para volver locos a los jugadores.

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