Diario de León

Más nubes que claros para empezar

Perdiz y liebre son la nota negativa de una temporada de caza menor que apunta a números y sensaciones desfavorables Conejo y paloma, por cifras, la cara positiva

Carlos Bravo con sus dos perros en el inicio de la temporada de caza menor en la provincia. MIGUEL F.B.

Carlos Bravo con sus dos perros en el inicio de la temporada de caza menor en la provincia. MIGUEL F.B.

León

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La temporada de caza menor no augura datos para considerarla buena. Más bien todo lo contrario, aunque también hay que matizar ciertas excepciones. Por lo visto en la primera jornada y a la espera de que los negros nubarrones puedan variar a algunos claros como mal menor, el panorama no se presenta nada favorable en algunas de las piezas estrella para estos tres meses de actividad (del 23 de octubre al 22 de enero) como la liebre y la perdiz.

Para otras como el conejo la situación es mejor mientras que sin duda alguna los mejores y más favorables números los representa la paloma.

Ayer jueves fue el segundo día de la temporada (la normativa establece estos días junto a los sábados, domingos y festivos como hábiles) y la situación no fue mejor que la del domingo 23 en una apertura que va a recordarse como una de las peores desde hace muchos años. Ya se oteaba en el horizonte después del mal sabor de boca que había dejado la media veda cuya finalización se había producido apenas un mes antes que la apertura de la campaña de caza menor. Y esos augurios no erraron. Y muy posiblemente salvo milagro no variarán a lo largo de una temporada que bajará el telón el cuarto domingo de enero de 2023.

La sequía, pertinaz hasta hace unos pocos días en los que la lluvia ha hecho acto de presencia, ha supuesto un escenario adverso y condicionante esencial para que las polladas sean bajas. Y de ahí su escaso número en cuanto a presencia como quedaba reflejado en el estreno y como se puede comprobar sobre el terreno a lo largo de estas fechas en las que los bandos numerosos de este ave no migratoria han pasado a mejor vida. Ni han aparecido ni se esperan para desgracia de los cazadores.

No va a ser este el único punto negro de la campaña que bajará el telón en tres meses. Por lo visto en la primera jornada (todo apunta también a que sea extensivo a lo largo de las venideras también) y las sensaciones de los cazadores el escenario aparece incluso peor en el caso de la liebre. Ya se podía intuir con al inicio d la temporada de caza con galgo hace unas fechas. Y el pasado domingo quedó ratificado en la puesta en escena de una temporada a la que tampoco acompañó el tiempo en su estreno. Agua, frío y viento para acompañar a los más madrugadores a lo largo y ancho de la geografía provincial.

Con la liebre y la perdiz con escasa presencia, el panorama mejoró si cabe dentro de ese mal tono que también apunta a cebarse con la becada, con otro de las piezas estrella y que a buen seguro será más protagonista para los cazadores, el conejo.

No es que se para echar las campanas al vuelo ya que la población no presenta los números óptimos pero sí una cifra que puede llevar a los aficionados a decidirse a salir al campo y no esperar a años mejores. Eso sí, hay que tener en cuenta que la presencia del conejo tampoco es regular con variaciones según sea la zona elegida. En algunas con números aceptables y en otras cercanos al aprobado... por los pelos.

Y qué decir de las palomas. Pues que su número es el más optimista en cuanto a piezas. Hasta el punto de presentarse bandos con cientos de ellas, lo que sin duda alguna viene manteniéndose a lo largo de los últimos años. Un dato que servirá para que a falta de perdices los cazadores se puedan ‘contentar’ y llevar a alguna pieza a su zurrón con esta prima lejana, también al vuelo de cielo leonés.

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