Diario de León

El éxito llama dos veces a la puerta de Jesús Rodicio

El preparador físico de San Justo de la Vega lo ha disfrutado en el Astorga y el Europa

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León

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Nueve años y dos ascensos a nada menos que 800 kilómetros de distancia. El primero con ‘su’ Atlético Astorga, el equipo de sus amores, y el segundo con un histórico del balompié nacional que precisamente tiene el honor de ser uno de los diez que fundó la Liga de Fútbol, el CE Europa de Barcelona. De San Justo de la vega, una población situada a escasos dos kilómetros de Astorga Jesús Rodicio vivía hace unos días uno de los momentos más felices de su trayectoria en este deporte, el poder disfrutar de algo que ya vivió con 25 años en tierras maragatas, ahora en catalanas, el ascenso.

Un éxito al alcance de pocos que este leonés, embajador de su tierra, recordará para siempre.

Jugador de fútbol hasta que la preparación física centró sus prioridades laborales tras acabar por el entonces Inef en León (llegó a jugar como sub-23 en el Atlético Astorga a las órdenes de Miguel Ángel Miñambres, Belarmino López y Simón Pérez), sus mejores días vividos hasta ahora dentro de un campo de fútbol le han llegado como preparador físico. El primero en el club de su vida, el Atlético Astorga, al que llegaba en esa faceta en la temporada 2012-2013 de la mano de Sagrario González y Carlos Tornadijo para una campaña después disfrutar del ansiado ascenso a Segunda División B. Y el segundo hace apenas unas fechas cuando con el CE Europa celebraba la llegada a la Segunda Federación.

«Han sido dos momentos muy especiales. El primero porque pude disfrutarlo en un club en el que había jugado y en el que tenía tantos amigos. Creo que estuve en el momento oportuno. Y en una temporada fantástica en la que después de una Liga buena tuvimos que hacer frente a tres eliminatorias para subir. Y en todas con altas dosis de emoción en las que nos tocó remontar en nuestro estado, ante nuestra gente», apunta Jesús, con 34 años.

«La segunda ha sido esta temporada en Barcelona con un CE Europa al que llegué el pasado verano de la mano de su director deportivo Josep María Gené y gracias también a un amigo y compañero en el Centro de Alto Rendimiento Marcet como es Felipe. Y en el que me encuentro muy bien y donde he hecho también muy buenos amigos. Desde el entrenador Ignasi hasta los jugadores y pasando por la afición».

En ambos Jesús Rodicio ha demostrado su alta capacidad en la faceta de preparador físico. «Trato de hacer mi trabajo lo mejor que puedo», apunta. Y a pesar de estar en un segundo plano a nivel mediático este pasa a un primero a la hora de reconocimientos por parte de los dos clubes en las que sus manos mágicas han puesto han sacado lo mejor dentro del plano físico de los jugadores.

También en su día lo hacía con el Villaralbo con el que también disputó una fase de ascenso. Su presencia se puede decir que es sinónimo e éxito y también garantía de aspirar a una categoría superior en el mundo del fútbol.

Para Jesús todo esto lleva tras de sí un trabajo y también el apoyo de mucha gente. En primer lugar su familia. Sus palabras, entrecortadas por la emoción, esbozan la palabra de su padre Lito, todo un apasionado del futbol y de su Atlético Astorga. «Conmigo vivió el ascenso en 2014 y tal vez por mi juventud no pude celebrarlo con él como se hubiera merecido. Y en momentos como este siempre me viene a la cabeza. Ahora no está entre nosotros pero no hay día que no me acuerde de él y lo mucho que me apoyó». La emoción se extiende también cuando se refiere a su madre Encarni y a su hermana Claudia. Dos de las mujeres de su vida como lo es también su pareja Emilia con la que comparte vida en la Ciudad Condal y desde hace 14 meses con el fruto de su amor, Gabriel, con el que pudo celebrar el ascenso del CE Europa a pie de campo.

«Han sido y son una parte importante de mi vida como lo son todas las personas con las que trabajo y siempre han apostado por mí», precisa este leonés de San Justo de la Vega que desde la distancia tampoco se olvida de ‘su’ Atlético Astorga. «Me alegro por lo que están haciendo. Ojalá puedan subir a Segunda Federación. Sería la guinda a un gran año. Eso se lo digo a amigos que tengo allí como Diego, Lago o Ivi Vales con los que viví aquel ascenso en junio de 2014. Me alegraría mucho por ellos como ellos lo han hecho por mí».

Lleva el fútbol en las venas. Y también una profesionalidad que le hace vivir su trabajo desde las siete de la mañana hasta pasadas las diez de la noche. LA Academia Marcet, el centro de Alto Rendimiento en el que trabaja con más de 200 jugadores cadetes y juveniles de todo el mundo, y posteriormente el CE Europa son su día a día a los que sólo deja para llegar a su casa y disfrutar de su mujer y su retoño. «No puedo quejarme de lo que tengo aunque también he pasado por malos momentos», precisa un Rodicio para el que su futuro al menos a corto y medio plazo pasa por seguir en Barcelona. «Aquí me han acogido muy bien y aunque estoy a unos cuantos kilómetros de San Justo y Astorga cada vez que puedo me acerco a mis raíces». Ahora, tras una exigente temporada en la que el Europa ha tenido que luchar hasta la última jornada con el Sant Andreu para subir a Segunda Federación, Jesús mira el futuro con la satisfacción de haber logrado el objetivo. Y contando los días para viajar a su tierra a disfrutar de unas merecidas vacaciones.

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