Diario de León

El Barça anula al Benfica y ya está en cuartos de final

FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES. Raphinha y Lamine Yamal lideran el triunfo blaugrana, que ya espera al Borussia Dortmund o al Lille

El Barça no dio lugar a la sorpresa en la vuelta de octavos de Champions sentenciando al Benfica en la primera mitad del partido.

El Barça no dio lugar a la sorpresa en la vuelta de octavos de Champions sentenciando al Benfica en la primera mitad del partido.e. f.

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Agencias
Barcelona

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El Barcelona está entre los ocho mejores equipos de Europa por segunda temporada consecutiva. El conjunto que dirige Hansi Flick certificó el pase a cuartos de final de la Liga de Campeones tras imponerse al Benfica por 3-1 en un partido marcado por la superioridad azulgrana. Los tantos en la primera mitad de Raphinha, en dos ocasiones, y Lamine Yamal cerraron una noche plácida en la que los culés tuvieron tiempo incluso de pensar en el duelo liguero ante el Atlético en el Metropolitano. Borussia Dortmund o Lille aparecen ahora en el camino de un equipo que cada vez tiene más argumentos para creer.

Hay plantillas que tienen plan A, B y hasta C. No es el caso de Barcelona y Benfica. Ambos regalaron en la fase regular una oda al fútbol con un 4-5 inolvidable y ese intercambio de golpes todavía sigue latente. Que se lo digan a Flick, que puso toda su artillería, y también a Bruno Lage, que dispuso a los suyos para morder arriba. Y es que los lisboetas replicaron el modelo azulgrana y fueron partícipes de un ida y vuelta en el inicio, en el que no hubo gobierno. Pedri y De Jong no se hicieron con las riendas y de eso sacó provecho el jugador más talentoso sobre el césped, Lamine Yamal, que mejora cuando el guion salta por los aires.

De sus botas salieron dos ocasiones tras encarar a Dahl, improvisado lateral izquierdo ante la sanción de Carreras, y también el gol que puso patas arriba el Lluis Companys. Hizo un recorte 'messiánico' y el disparo lo aprovechó Raphinha para mandar el balón a la red y desatar las hostilidades. Y es que el Benfica es un equipo que juega sin paracaídas. Va con todo y sabe que esa es la mejor manera de inquietar a un Barça que tampoco tiene dobleces. No es de extrañar, por tanto, que los de Bruno Lage respondieran con una nueva ofensiva y que los de Flick se descuidaran en un balón parado y cedieran el empate, de Otamendi.

Tras la reanudación, el Barça se sintió cómodo. Al Benfica no le quedaba más alternativa que intentar el milagro, pero lo hacía sin la fe y sin las piernas de los primeros tres cuartos de eliminatoria. Eso lo aprovechó el Barça para hacer daño en las transiciones. Pedri y De Jong tuvieron metros para conducir la pelota y el neerlandés demostró estar más cerca que nunca de ser ese jugador capaz de ejercer como motor y a la vez de romper líneas. Su partido levantó a una grada que llevaba tiempo esperándolo y sirvió a los azulgranas para desmoralizar a un rival que perseguía sombras. Nada pudieron hacer los portugueses para frenar a un Barça muy superior.

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