Un Ademar León de dos caras cae con el Barça en un Palacio abarrotado
BALONMANO | LIGA ASOBAL. El equipo leonés, que fue de menos a más, cierra una semana dura con su tercera derrota consecutiva
Rodrigo Pérez, capitán del Abanca Ademar, logró que su equipo diera un paso al frente contra el Barcelona en la segunda parte del encuentro.
Tocó frotarse los ojos varias veces cuando los jugadores de Barça y Ademar (28-38) saltaron a la pista del Palacio de Deportes. Hacía tiempo —demasiado— que las gradas no presentaban un ambiente así, con cerca de 4.000 espectadores, la mayoría de ellos menores de edad. Sí, la imagen tenía truco, pero no por ello desmerece la iniciativa de la directiva de invitar a tantos colegios a la vez. Ojalá se repita en días donde los de Dani Gordo tengan opciones de victoria. Este domingo sonaba a gatillazo, a marrón de los gordos, a semana 'horríbilis' de tres derrotas claras. Sin embargo, el cuadro leonés no dio sensación de dejadez en ningún momento a pesar de que la gesta iba a ser imposible un año más.
Los ademaristas, con bastantes aspectos a mejorar aún a estas alturas de temporada, fueron de menos a más en un duelo de dos partes muy diferenciadas. Mejor tras el paso por vestuarios, donde la defensa 5-1 funcionó por momentos para apaciguar la sangría que se avecinaba en la primera media hora. Casi a gol por minuto.
Un Ademar que inició el imposible activo, voluntarioso en las ayudas y a un ritmo alto para tratar de que el Barcelona se amilanase un poco. Lo malo, como siempre que te mides a los culés, que al mínimo espacio que conceda tu defensa estás muerto. Pero Miñambres, que ya es un fijo en la dirección de juego de salida, supo encontrar a Lindqvist —bien en el tiro exterior— y dificultar los bloqueos por el medio (8-7, minuto 9). Tras un parcial de +4 para los catalanes, Gordo pedía tiempo muerto. Su equipo había perdido frescura y atrás no se mostraba agresivo dando más facilidades de la cuenta a Fábregas y compañía. Mal Samu y peor Wasiak con pérdidas injustificables en acciones donde no fueron exigidos. El arreón inicial se esfumó demasiado pronto (9-14, minuto 16). A lo tonto, sin grandes florituras, el Barcelona había metido catorce goles en un cuarto de hora. Preocupante lo del Ademar este año en tareas defensivas. Tiró de rotaciones Dani Gordo y de cambio de sistema a un 5-1 para contener el vendaval azulgrana, pero se resintió el ataque. Mal Albizu, muy verde, y desaparecido Adrián Fernández como casi siempre. Salió Rodrigo Pérez y el Ademar volvió a coger algo de vuelo antes del descanso (17-22). Bien el capitán, cada día con mayor peso en el equipo. Uno de los faros a la espera de que Juan Castro vuelva a casa.
La segunda parte, como era de esperar, hizo que Ortega diese minutos de inicio a la unidad B, lo que aprovechó el Ademar para tomarse un respiro, porque a la que los visitantes se vieron algo intimidados, la maquinaria del eterno campeón de Liga se puso de nuevo a trabajar al máximo rendimiento. Tremendo lo de Nguessan y Cikusa. Qué jugones. Es un escándalo ver al ritmo que mueve la pelota el Barcelona. Gonzalo Pérez —más apático que de costumbre— tampoco anduvo fino en los siete metros, como en Belgrado, y el marcador ya reflejaba un aburrido +10 con veinte minutos aún todavía (19-29). Dijo Ortega tras el pitido final que echó en falta más contragolpes de los ademaristas. Suena a broma pillar a los culés despistados conceciendo esas ventajas a nadie.
A pesar de la asumida derrota local, hubo brotes verdes en algunos jugadores del Ademar. Linqvist no le tiene miedo a nada y su regreso tras lesión se antoja básico para el crecimiento del equipo ya no solo de aquí al parón navideño, sino pensando también en la segunda parte del curso. Falta, eso sí, que muchos otros integrantes de la plantilla ofrezcan regularidad y un plus que en el caso de algunos ya veteranos no termina de llegar. Mejoró la portería con la salida de Saeid por Álvaro y el Ademar echó en falta al lesionado Alberto Martín, uno de los muros de contención de Gordo. Y poca historia más. Los leoneses juegan este martes ante el Partizán.