Carlos Alcaraz: «Los grandes objetivos son los mejores torneos y Australia está entre ellos"
El tenista agrandó su leyenda en Melbourne. Allí, en el Abierto de Australia, el murciano levantó su primer trofeo en una pista en la que hace unos años también lo hizo Nadal. Completaba los cuatro vértices del Grand Slam. Tras reinar en Roland Garros, Wimbledon y Estados Unidos ahora lo hace en Australia siendo el jugador más joven en conquistar los cuatro 'majors'

Carlos Alcaraz posa con su trofeo de campeón del Abierto de Australia 2026 tras imponerse en la final a Novak Djokovic.
Pasadas unas horas y con el poso de su éxito aún caliente Alcaraz aseguraba que la conquista del Abierto de Australia fue «muy, muy bonita» por todo lo que la rodeó, desde el trabajo previo y las dudas iniciales hasta el contexto de una final histórica ante Novak Djokovic, con Rafael Nadal como testigo en el palco.
«Después de cómo venía entrenando, cómo me venía sintiendo y una vez lo he conseguido, fue muy, muy bonito», resumió el murciano, todavía con la emoción reciente de haber completado el Grand Slam y de haberse convertido en el jugador más joven de la historia en lograrlo.
Carlos Alcaraz reconoció además que el escenario y el rival añadieron un componente especial de dificultad a la final. «Cuando te enfrentas contra Novak Djokovic en una final de este calibre, un Grand Slam, unos Juegos Olímpicos o una gran final, lo hace incluso más difícil. Esa aura que tiene, que parece que está cero nervioso, te hace incluso dudar un poquito y la verdad es que eso es bastante complicado», explicó el jugador español.
Sin embargo, el desenlace tuvo un significado profundo para el número uno del mundo. «Una vez lo haces se siente increíble, el ver que has superado una gran barrera», añadió al respecto el propio Carlos Alcaraz.
«Rafa, mi modelo, mi ídolo»
La presencia de Nadal en la grada fue otro de los factores emocionales de la jornada. «Obviamente, con Rafa ahí, mi modelo a seguir, mi ídolo, el hecho de que estuviera ahí viendo el partido, para mí significó mucho, lo cual hizo el día de ayer mucho más bonito», confesó el tenista español.
El triunfo llegó tras un inicio de torneo marcado por sensaciones contradictorias. Alcaraz explicó que, pese a algunos comentarios externos positivos, las dudas que sintió fueron principalmente internas. «No por la gente, porque luego vi comentarios e incluso hubo comentarios positivos. Era una sensación más propia, más mía», aclaró.
El murciano recordó que se trataba de su primer torneo y su primer partido de la temporada, un contexto que incrementó su autoexigencia. «Yo soy un chico al que le gusta hacer las cosas bien enseguida y cuando no me vi con buen nivel me quedé con un mal sabor de boca», señaló el flamante campeón en Australia y número uno del ránking ATP.
Esa falta de sensaciones inmediatas le llevó a cuestionarse su estado. «Quería llegar al buen nivel enseguida y por eso no tuve buenas sensaciones. Me entraron un poco de dudas, no sabía si iba a conseguir el buen nivel en poco tiempo», relató.
En ese momento, destacó el papel de su entorno y de su entrenador Samu López. «Ahí fue cuando mi equipo me dio tranquilidad y me dijo paciencia, que al final tu nivel llegará», explicó.
Siguiente objetivo
Superado el reto australiano, Alcaraz evita mirar demasiado lejos, aunque tiene claros los torneos que marcan su ambición.
«Los grandes objetivos son los mejores torneos: los Masters 1000, los Grand Slam, la Copa Davis y las Finales ATP. Esos son los torneos clave para mí, los que tengo mucha ambición y por los que trabajo para poder conseguirlos lo antes posible», apuntó, sin descartar incluso repetir un ‘Career Grand Slam’ —ganar los cuatro grandes en una sola temporada— a lo largo de su carrera.
El español también se refirió al esfuerzo físico que precedió a la final, tras un torneo exigente y la maratón en semifinales —con calambres incluidos— frente al alemán Alexander Zverev, tercero del mundo.
«Hicimos todo lo posible para recuperarnos lo antes posible. No fue sencillo, la verdad», reconoció. Alcaraz admitió que llegó al último partido con desgaste acumulado, aunque subrayó que en una cita de ese nivel el cansancio pasa a un segundo plano.
«En una final de Grand Slam da igual cómo te sientes. Una vez entras a pista, con la ilusión y la motivación de estar jugando para otro Grand Slam, para hacer historia completando los cuatro, no era el momento de sentir el cuerpo o sentirse cansado, sino tirar hacia adelante», afirmó.
En ese sentido, Carlos Alcaraz valoró el trabajo realizado por todo su equipo en las horas previas. «Todo el trabajo que hicimos el día anterior, junto con todo el equipo, fue clave para estar lo más fresco posible», explicó.
Tatuaje de canguro
La victoria en Melbourne dejará también un recuerdo permanente en la piel del tenista. Alcaraz desveló que ya ha hablado con un amigo para inmortalizar el momento con un nuevo tatuaje. «Me ha escrito mi amigo. No sé dónde va a ser, supongo que en la pierna, algo discreto, y será un canguro y la fecha de ayer», adelantó.
Un símbolo más de un día que, para Carlos Alcaraz, ya forma parte de la historia del tenis y de su propia vida. Con siete grandes es ya una leyenda que mantiene al tenis español como referente de su mano y con la mirada puesta en seguir sumando éxitos. Con 22 años tiene calidad, ambición y camino por delante para seguir deleitando a los aficionados al tenis de sus triunfos. En cualquiera de las superficies en las que se presente.