Vinicius se toma la revancha y el Real Madrid logra el objetivo
FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES. Un gol del brasileño en el minuto 80 pone fin al sufrimiento de los de Arbeloa ante un batallador Benfica

Vinicius celebra su gol al Benfica que sellaba de manera definitiva la clasificación del Real Madrid a los octavos de final.
REAL MADRID 2
Courtois; Trent, Rüdiger, Asencio (Alaba, min 78), Carreras (Fran García, min 91); Tchouaméni, Camavinga (Mastantuono, min 78), Valverde, Güler (Palacios, min 84); Vinicius y Gonzalo (Thiago, min 84).
BENFICA 1
Trubin; Dedic, Araújo, Otamendi, Dahl; Aursnes (Barrenechea, min 85), Richard Ríos, Leandro Barreiro (Lopes Cabral, min 91); Schjelderup (Ivanovic, min 85), Rafa Silva y Pavlidis.
Goles: 0-1, min 14: Rafa Silva; 1-1, min 16: Tchouaméni; 2-1, min 80: Vinicius. Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Amonestó a Asencio y Palacios, por el Real Madrid; y a Richard Ríos y Otamendi, por el Benfica. Incidencias: Encuentro de vuelta de la ronda de acceso a octavos de final disputado en el Santiago Bernabéu ante 83.300 espectadores, 4.500 aficionados del Benfica.
La eliminatoria no la podía resolver otro jugador. Vinicius se tomó su particular revancha con el Benfica tras el capítulo de Lisboa y volvió a bailar (2-1). Sacó al Real Madrid de la duda en un frío Santiago Bernabéu, con un tanto que dio el pase a octavos de final, reafirmando su liderazgo sin Mbappé.
La madurez de Vinicius llega desde su reacción al conflicto. Hubo un tiempo que estar en el foco de la polémica rebajaba su nivel en el terreno de juego. No ocurrió en Da Luz tras los presuntos insultos racistas ni tras los gestos de la grada. Una herida que cicatrizó en el Bernabéu derrumbando las esperanzas del Benfica cuando veía opciones de llevar el duelo a la prórroga.
Sin el reencuentro esperado con Mourinho, que ni apareció por el Bernabéu ni su nombre sonó por megafonía. Con el clima rebajado de tensión ante la ausencia de Prestianni, al que UEFA mantuvo la sanción, el tercer partido consecutivo entre Real Madrid y Benfica rebajó decibelios y fútbol, sosteniendo la emoción del pase con el temor al batacazo por momentos en el estadio.
Entre la especulación del Real Madrid y la valentía del Benfica arrancó un partido que volvió a demostrar que el equipo de Arbeloa es vulnerable en cuanto rebaja mínimamente la tensión. Sin poder agarrarse al gol de Mbappé, obligado a parar para recuperarse de su dolencia de rodilla, jugó con fuego en un inicio a merced del rival. Sirvió para que el Benfica aumentase las esperanzas de desafiar a la historia. Ya había avisado Rafa Silva, tras un túnel a Asencio, cuando dinamitó el duelo a los catorce minutos. Aprovechó un agujero en el lateral izquierdo, sin Carreras y con Camavinga llegando tarde a tapar el centro al corazón del área que encontró un despeje hacia su portería de Asencio, respondido con reflejos por Courtois, que nada pudo hacer ante el balón en boca de gol que mandaba a la red Rafa Silva.
A la bofetada de realidad le faltó continuidad del Benfica a corto plazo por un grave error de Otamendi. Su pérdida en el inicio de jugada levantó al Real Madrid de la lona. Le devolvió la confianza. El robo en zona alta, acabó con la aparición con potencia de Fede Valverde por el costado derecho, su pase atrás y el golpeo preciso de Tchouaméni. Un premio merecido al jugador que sostuvo a su equipo en la eliminatoria.
El partido lo tuvo el Benfica donde quiso tras mantenerse en pie, sin agobios, después de un córner cabeceado por Asencio y un disparo pegado al poste de Trent. Ante un Real Madrid mermado, con ausencias como Bellingham y Rodrygo que pudiesen cambiar el panorama, cuando dio el paso definitivo, acarició el 1-2. Hasta que Vinicius decidió que ya había aguantado el Bernabéu demasiado sufrimiento. En una acción que confirmó a los dos protagonistas de la noche. La fuerza de Valverde para ganar un balón dividido y castigar con su pase al espacio. Y con el brasileño firmando el definitivo 2-1.