Russell gana en el GP de Austria, pero Verstappen ya acecha
Carlos Sainz abandonó por avería de su Williams y Fernando Alonso acabó último
No siempre una victoria es equivalente a triunfo. El caso del GP de Austria es muy elocuente: el ganador fue Russell, pero el triunfador fue un Verstappen que demostró sus armas. Supo aguantar hasta los metros finales a un Antonelli que, tercero en meta, sostiene el liderato de la general por 40 puntos.
Para los españoles fue una (otra) carrera para olvidar. Carlos Sainz abandonó por avería de su Williams y Fernando Alonso acabó último, penalizado por exceso de velocidad en el pitlane (oh, la ironía) y prácticamente doblado.
Hamilton y Leclerc pusieron el picante en la salida mientras Russell maximizaba su polémica pole, por detrás la batalla interesante se ponía entre los Ferrari. Charles Leclerc se vio totalmente sobrepasado cuando le atacó Lewis Hamilton, que a su vez aprovechó las dudas iniciales -y esto ya no es noticia- de un Kimi Antonelli que se vio en posición de podio momentáneamente. De la refriega inicial entre los primeros clasificados, el vencedor no fue ninguno de ellos, sino un Max Verstappen que desde las primeras curvas demostró que iba muy rápido en este circuito.
El de Red Bull se coló en la fiesta de los Ferrari aprovechando la debilidad de un Leclerc que, a la postre, demostró que no está en un buen momento de forma ni mental, amén de los ya clásicos problemas de estrategia inherentes a cualquier decisión que deben tomar en el muro de su equipo. El tetracampeón batalló en estos primeros compases rueda a rueda con su viejo enemigo íntimo Hamilton, dejando una de esas imágenes carne de highlights para final de temporada. Las novedades de Red Bull en este trazado y las condiciones de temperatura y pista jugaron muy a favor de una de las mejores carreras del año para Verstappen.
El gran beneficiado de todas estas refriegas fue un Russell que, desde el primer momento, no tuvo rival. Ni Kimi Antonelli, más sobreexcitado de lo que debería, se pudo acercar, si bien la ventaja que tuvo Mercedes en esta carrera jugó muy a favor de su resultado final. Sobre todo porque los boxes cobraron un protagonismo inusitado.
El KO de Sainz, a destiempo para Antonelli y Hamilton Cuando la carrera estaba pendiente de la zona alta, por detrás (mucho más de lo que en Williams esperaban), Carlos Sainz rompió. La imagen y, sobre todo, el sonido de cómo su motor decía basta hasta obligarle a aparcar en el muro. Cabizbajo, se iba a boxes para abandonar otra vez este año.
El consecuente coche de seguridad virtual abrió la ventana para hacer cambios de neumáticos. Y no todos lo pudieron aprovechar: Antonelli y Hamilton, por ejemplo. Ambos se quedaron justo al límite de poder entrar en la calle de boxes, lo que a la postre vino como agua caída en el desierto para dos pilotos: Russell y Verstappen. Al inglés le sirvió esta acción para confirmar lo que ya parecía, que este fin de semana estaba de dulce y que se le iba a poner todo de cara, además.
A Verstappen le sirvió para apretar los dientes. El neerlandés se vio con Antonelli detrás, pero lo suficientemente lejos como para no temer nada al menos hasta el final. La labor de Ferrari en boxes marró las opciones de Leclerc de ascenso, algo que por otro lado tampoco debe sorprender a nadie.
La situación se tensó, especialmente porque los McLaren se colaron en la fiesta, especialmente un Piastri que aprovechó la situación para intentar auparse ya no al top 5 sino incluso para pelear por el podio. El objetivo se vio demasiado ambicioso, dado que esta carrera era cosa de dos o tres como mucho.