Diario de León

Fallece Carmelo Cedrún, leyenda del Athletic y entrenador de la Cultural Leonesa en los años 70 en Segunda División

Dirigió al equipo blanco entre 1973 y 1975, manteniendo al equipo en la categoría de plata en la primera campaña pero no pudiendo hacerlo en la siguiente

A la derecha Carmelo Cedrún, durante su etapa como entrenador de la Cultural. A su lado está su hijo Andoni, también portero, que en aquellos años jugaba con el juvenil leonés.

A la derecha Carmelo Cedrún, durante su etapa como entrenador de la Cultural. A su lado está su hijo Andoni, también portero, que en aquellos años jugaba con el juvenil leonés.DL

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Guillermo Mieres / Jon Rivas
León / Bilbao

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Carmelo Cedrún, que falleció el lunes 6 de julio a los 95 años, era el nexo entre el Athletic antiguo y el moderno; el superviviente de los once aldeanos, que enlazaba con el gran equipo de los años cincuenta y la travesía del desierto a principios de los sesenta. Carmelo, después de 15 temporadas, le dio el relevo a José Ángel Iribar, que ocuparía la portería rojiblanca durante más de dos décadas, y había tomado el testigo de Raimundo Pérez Lezama, para formar parte de esa saga de guardametas que comenzó Blasco y acaba por ahora en Unai Simón. Como su sucesor, Iribar, y como el actual portero rojiblanco, Carmelo Cedrún también fue mundialista en Chile 1962, y jugó dos de los tres partidos de la selección española en aquella cita. Disputó 13 partidos como internacional.

En realidad Carmelo se apellidaba Sedrún, pero el Athletic se lo cambió para que no tuviera que hacer el servicio militar en África, como le había ocurrido a Zarra. Se quedó con Cedrún, pero, gracias al cambio de la 'c' por la 's', la mili la pasó en el cuartel de Garellano, a unos pasos de San Mamés. Nació en Orobio, un barrio de Iurreta, y empezó a jugar en el Amorebieta. Solo conocía el fútbol regional cuando el Oviedo y el Valladolid se fijaron en él. Los asturianos le ofrecían un buen contrato, y había hecho una prueba en el campo de Buenavista, cuando el Athletic viajó de urgencia a la capital del Principado para devolverle de vuelta a Bilbao.

Era la temporada 1950-51 y fichó por el Athletic en el que el titular era Lezama. Solo había jugado unos cuantos partidos amistosos cuando José Iraragorri le hizo debutar en San Mamés frente al Sevilla el 15 de abril de 1951, en la penúltima jornada de Liga: también jugó la última en Les Corts frente al Barcelona. Al año siguiente ya fue el más habitual en la portería rojiblanca y entre 1952 y 1957 no hubo otro guardameta entre los tres palos. Disputó en ese periodo 132 partidos consecutivos. Solo Iñaki Williams, seis décadas después, pudo batir esa marca.

Luego Carmelo fue entrenador en el Barakaldo, el Logroñés y la Cultural Leonesa. Ascendió a Primera División al Celta y dirigió también al Murcia, el Jaén y la Balompédica Linense. Una etapa de Carmelo Cedrún como técnico del equipo leonés que no han olvidado los más veteranos exfutbolistas de aquella Cultural de leyenda con los Ovalle, Villafañe, Marianín y compañía. En León dirigió dos temporadas en Segunda División, la 1973-1974 y la 1974-1975. Logró mantener al equipo en la primera de ellas, pero en la segunda, con problemas económicos, no pudo volver a repetir el resultado de la salvación.

Andoni, el hijo de Carmelo Cedrún, también jugó en la cantera de la Cultural antes de integrar la disciplina del Athletic Club de Bilbao y ganó una Recopa con el Zaragoza, a pesar de los consejos que le daba Di Stéfano cuando de niño acompañaba a su padre a Sarriá: "No seas portero nunca, que no vas a tener ni un día de felicidad". Pero tanto Andoni como Carmelo sí fueron felices en la portería, aunque todavía algunos recuerden al padre jugando como delantero centro frente al Burnley en un amistoso en San Mamés, cuando Daucik echó mano de él porque no tenía más cambios disponibles. Al día siguiente, la directiva destituyó al entrenador.

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