Diario de León

Rodri, 'estrella mundial' con raíces bañezanas

El abuelo del flamante campeón con España fue médico durante muchos años en la localidad

Rodri Hernández es todo un seguro de vida para España, un jugador que siempre impone su jerarquía. Y con raíces bañezanas, ciudad que celebra cada éxito del mejor mediocentro mundial.

Rodri Hernández es todo un seguro de vida para España, un jugador que siempre impone su jerarquía. Y con raíces bañezanas, ciudad que celebra cada éxito del mejor mediocentro mundial.

Redacción

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España está de fiesta. Y con una segunda estrella encima de su escudo, la de campeona del mundo. Han pasado 16 años de aquella primera gesta con el gol de Iniesta en la final frente a Países Bajos y nuevamente el fútbol español brilla con luz propia. De la mano de una generación excepcional y con un timonel en el centro del campo rutilante, Rodrigo ‘Rodri’ Hernández.

Esa gesta tiene también mucho que saborearse en La Bañeza, la localidad leonesa que festeja cada éxito del centrocampista de 30 años. No en vano y, a pesar de nacer en Madrid, tiene mucho que ver con ella. Nada menos que por raíces paternas, las de su abuelo Noé Hernández que durante muchos años fue médico en La Bañeza. Y de Valcabado del Páramo desde donde se trasladaba posteriormente a la localidad bañezana. Fue en las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo.

Ya fallecido hace algo más de dos años, todavía en La Bañeza recuerdan los más mayores su buen hacer, su cercanía con la gente y la pasión con la que ejercía su profesión. Recuerdos que también tiene presentes y muy vivos el jugador. No en vano ha dedicado goles y éxitos. La última vez públicamente en marzo de 2024 cuando, pocos días después de la muerte de Noé, Rodri disputaba un amistoso frente a Brasil. Morata, por entonces capitán de la selección (galones que a día de hoy ejerce el propio Rodri) le cedía el brazalete. En ese encuentro anotaba dos tantos, uno de penalti, que le dedicaba a su abuelo señalando al cielo.

También el padre de Rodri, Antonio, ingeniero de profesión, residió durante un tiempo y paseo por las calles bañezanas hasta que por motivos de trabajo tuvo que desplazarse a Madrid. Allí, en dicha Comunidad, nacía en 1996 Rodri, en Villanueva de la Cañada.

Todo un campeón del mundo. Pero también de Europa y de la Liga de Naciones. Sin contar otros éxitos, especialmente con su actual club, el Manchester City, con el que además de varias Premiar levantaba la Champions de hace tres años, en 2023. Un año más tarde firmaba otro hito para el fútbol español, el del Balón de Oro, un trofeo que hasta ese momento solo había ganado otro compatriota, Luis Suárez. Eso sí, allá por 1960.

Metódico, perseverante y con una calidad y visión de juego extraordinaria, Rodri alcanza en este Mundial un peldaño al alcance de pocos. Hace cuatro años vivió el sabor amargo de la eliminación en octavos de final por parte de Marruecos en la tanda de penaltis, un torneo en el que llegó a jugar en una posición que no era la suya, la de defensa central (el puesto de mediocentro lo ocupaba con Luis enrique como entrenador Sergio Busquets).

Ahora, recuperado de una lesión que lo ha lastrado buena parte de la temporada, ha vuelto a mostrar sus credenciales como el mejor centrocampista del mundo. De manera silenciosa, sin estridencias y demostrándolo sobre el terreno de juego.

En un torneo en el que ha ido de menos a más y que en los partidos importantes sacaba a relucir esos galones que han sido vitales en los éxitos de La Roja.

Y todo con la cabeza bien amueblada. Porque para Rodrigo Hernández el fútbol es su vida (a pesar de que, como ha contado varias veces, su padre estuvo a punto de dejarlo, pero que gracias a la labor de su progenitor, por suerte para el fútbol español y mundial, reconsideró para mostrar su clase). Pero también existen otras facetas. Además de la familiar la académica.

Por eso compaginaba su sabiduría en los campus de fútbol con su faceta de universitario con una carrera, la de Administración y Dirección de empresa en la Universidad Jaime I de Castellón, en su etapa como jugador del Villarreal y luego viajando de manera asidua cuando defendía la camiseta del Manchester City.

Un jugador diez que ha dado y dará muchas alegrías a los aficionados españoles. Y también a una ciudad que lo idolatra, la Bañeza. Incluso en un futuro podría contar con un mural de los que la localidad muestra y luce por sus calles.

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