TERCERA DIVISIÓN
El aperitivo al derbi acabó en tablas
Cultural B y Promesas Ponferrada concluyeron el encuentro que sirvió de aperitivo al derbi de hoy en tablas. El filial culturalista llevó el control del encuentro desde el pitido inicial del colegiado, hasta que el propio árbitr
El reparto de puntos entre la Cultural B y el Promesas Ponferrada no gustó a ninguno de los dos entrenadores. Tanto José Antonio López como José Díez pidieron desde la banda más intensidad y remate a sus pupilos. Sin embargo, las defensas se impusieron, salvo en dos oportunidades, en todo momento. La Cultural B comenzó el compromiso deportivo con un control casi exhaustivo de la zona ancha. La potencia física de los locales pudo con la contención de los bercianos. José Díez marcó desde un principio tres líneas bien definidas, aunque quizás dejó demasiado aislado en la punta de ataque a Jarero. Las otras dos zonas del campo mantuvieron la compostura, con la solidez que las caracteriza. Son hombres de fútbol bregados en mil batallas. Los chavales que aspiran a llegar algún día a defender los colores del primer equipo mantuvieron la frescura de la juventud. Dominaron al contrario, pero pecaron en varios lances de la inexperiencia propia de los que ya están de sobra fogueados, pero que carecen de determinadas pillerías que su juventud no les ha enseñado todavía. Tiempo al tiempo. El plantel de jugadores que dirige José Antonio atesora calidad a raudales. Si el profesor sabe ofrecer el resto, muchos de los promesas serán una realidad en un corto espacio de tiempo. El Promesas Ponferrada, por su parte, demostró que desarrolla el juego propio de un entrenador que conoce lo que tiene y lo exprime hasta la última gota. José Díez mantuvo a los suyos con la concentración necesaria durante los noventa minutos de juego. Si un equipo de Tercera División es capaz de mantener intensidad y concentración durante tres cuartas partes del partido tiene gran parte del camino andado. Los bercianos, sin desarrollar un buen partido en la tarde de ayer, supieron desarrollar su juego. Con lo mínimo sacaron un meritorio empate. La victoria, según se les puso el partido, tampoco hubiera extrañado a nadie. Sin embargo, los jóvenes culturalistas, pese a que el equipo se quedó con nueve hombres sobre el embarrado terreno del Área Deportiva de Puente Castro, demostraron la fuerza y el amor propio para batallar en inferioridad por cada uno de los balones divididos que dio el encuentro. En los minutos finales, José Díez trató de enseñar el queso al ratón para que saliera, con el objeto de buscar la contra. No surtió efecto su planteamiento táctico. El físico de la edad tuvo mucho que ver. Los propietarios del campo mantuvieron el tipo como para atacar y defender. Después de los dos y únicos goles de la primera parte, cuando la inferioridad numérica parecía que pasaría factura a los locales, nada más lejos de la realidad. Landáburu tuvo en sus botas la victoria. El meta David y el larguero de su portería lo evitaron. Realidades de un derbi.