OPINIÓN Martín
Doble apoyo
Creo que los seguidores de Caja España Ademar saben y tiene conciencia de lo mucho que hoy se juega el club. Por eso es el momento de demostrar, con obras que son amores y no buenas razones, por muchas y fundamentadas que sean su apoyo total al club; doble apoyo, el moral y el económico. Se juega mucho hoy Ademar en lo deportivo y en lo económico, las dos vertientes en las que se fundamenta un club que viene representando a León, en lo deportivo, con la máxima dignidad tanto dentro como fuera de las fronteras regionales y nacionales, un Club que se ha ganado el respeto y la consideración del mundo, más plano que redondo, del balonmano. Si antes aludí al refrán castellano sobre obras y amores, ahora lo traspolo a títulos son amores y no necesarias o innecesarias justificaciones. Llega el Barcelona en un momento vital para el presente y para el futuro. En juego está conseguir la tercera plaza de la clasificación para tener derecho a participar en la Copa de Europa, la Competición máxima, para dejar patente una vez más que contra el viento de presupuestos y la marea de las subvenciones que no llegan a tiempo, el barco ademarista sabe navegar contra corriente, con viento de popa o de proa, pero siempre a toda vela, impulsado por el apoyo de sus fieles seguidores. No solo de pan del mejor trigo vive el hombre, también del impulso moral que supone saber que no se está solo, sino respaldado y bien respaldado, pro un nutrido grupo de aficionados dispuestos a ayudar como y cuanto pueden. Esa nutrida presencia física en el Palacio y el saber estar al lado del equipo en los momentos cruciales. Doble apoyo moral y material. Se habla, se escribe, se cometa estos días sobre el éxito internacional de un equipo, el Ciudad Real, que ha logrado formar una gran plantilla a golpe de talonario. Un equipo que se ha llevado a los mejores jugadores, muchos de aquí, pro la fuerza del dinero. En este punto, sin citar nombres porque todos que lo tienen que saber lo saben, hay que decir, como postura que les honra y como ejemplo del buen hacer del club en todos los órdenes, que jugadores de valía muy contrastada decidieron seguir, y siguen, en las filas de Ademar, imitando a Ulises para no escuchar los cantos de las sirenas. Ellos bien se merecen, por haberse hecho acreedores a ello, el reconocimiento de una afición que ya ha demostrado con anterioridad que sabe ser y estar, responder y colaborar en momentos trascendentales.